“… I’m a very innocent man…» says Donald Trump as he leaves the New York courthouse where he was found guilty of 34 counts of fraud — The statement is reminiscent of Alberto Fujimori’s famous «I am innocent!» after being accused of worst charges — It is very likely that Judge Juan Merchan will not impose effective imprisonment against Trump since the maximum sentence is only 4 years and the subject has no criminal record. Moreover, this legal situation is unprecedented in the history of the United States the Constitution and laws; it is the first time that a former president has been criminally convicted and neither the Constitution nor the laws contemplate a scenario like the current one. The verdict and its consequences are entirely in the hands of the judge. Trump will have the right to appeal and his electoral competition for re-election remains in place. This is an enormous moral paradox for a country whose democratic and economic system is in visible decline.
Why is that the first[1] and greatest democracy in the civilized world in this agonizing trance? First, as Levitzky and Ziblatt (2018) explain, the U.S. political system does not detail all the rules that have been in place for 237 years; Most of the time it is based on unwritten traditions and interpretations of the justice system. In 2016, GOP senators blocked the appointment of a replacement judge appointed by President Barack Obama.
«As we have seen, the Senate had always applied restraint in the exercise of its function as an advisory and approving body to the justices of the Supreme Court: since 1866, whenever a president had taken steps to fill a vacancy on the Supreme Court before the election of his successor, he had been permitted to do so.» [2]
The senators broke an unwritten rule underpinned by tradition and this effectively began the dismantling of democratic institutions. It could be said that it marks the beginning of «Lawfare«, that is, the «war of the law» supported by unethical lawyers, who today abound in political circles.
The Founding Fathers of the United States, who outlined the democratic norms of the new Nation, never imagined that a man like Donald Trump would become president. Not even in the wildest discussions of the «Federalist Papers[3]» contemplated the choice of a subject with narcissistic personality disorder, antisocial, paranoia, among others,[4]. Even his own niece, Mary Trump, wrote a book in which she describes the origin of her emotional problems[5]. The most dangerous thing for democracies is that the model seems to be replicated in several countries such as Argentina with Milei; Peru with López Aliaga, Fujimori and Humala; El Salvador with Bukele, etc. societies minorities inclined to believe in authoritarian and autocratic presidents and leaders. How do individuals with these characteristics come to power? This is the subject of another study.
It is no coincidence that that same year, 2016, the political crisis began in Peru. It is no secret, but very little studied, that the international political relations of the Peruvian «ultra-right wing»[6] with radical groups of the same ideology such as sectors of North American republicanism and movements such as Vox in Spain. In general, they advocate the seizure of power no matter how it is achieved; These are the principles of the most vulgar Machiavellianism.
When the rules of democracy are replaced with Manichean legal interpretations, the exploitation of legal loopholes, the takeover and use of state institutions for sectoral political purposes, and the attack on political actors through an obviously lying propaganda machine, democracies suffer and disappear.
The United States has an opportunity to correct its threatened democracy. The trial of Donald Trump should be a clarion call to awaken us from the authoritarian slumber that is beginning to take the world by storm. America’s global and democratic leadership must help stop the advances of autocratic powers such as China, Russia, Iran and their satellites; The rearrangement of global geopolitics is moving towards the formation of regional blocs that will inevitably end in a new world conflagration.
Societies must understand that democracy, real democracy, ensures dialogue and peace. If voters prefer to elect a psychotic autocrat, then the extinction of humanity will be more than assured.
[1] The first democracy was the Greek and then subsisted during the Roman Republic; It disappeared during the Empire. Democracy reappeared in 1787 with the ratification of the U.S. Constitution.
[2] Levitsky, Steven; Ziblatt, Daniel. How Democracies Die (Ariel) (pp. 167-168). Editorial Ariel. Kindle Edition.
[3]The Federalist, commonly known as the Federalist Papers, is a series of 85 essays written by Alexander Hamilton, John Jay, and James Madison between October 1787 and May 1788. The essays were published anonymously, under the pseudonym «Publius», in several New York state newspapers of the time.
[5] Too Much and Never Enough: How My Family Created the World’s Most Dangerous Man. Mary Trump.
[6] The term «ultra-right wing» defines radical and anti-democratic groups that vie for power without the ethics required for the functioning of a healthy democracy. The political right, democratic and institutionalist, does not have to suffer the discrediting of these radical groups.
“…Soy un hombre muy inocente…” asevera Donald Trump a su salida del juzgado de Nueva York donde fue hallado culpable de 34 cargos de fraude —La afirmación recuerda al famoso ¡Soy inocente!, de Alberto Fujimori, culpable de peores delitos —. Es muy probable que el juez Juan Merchan no imponga prisión efectiva contra Trump ya que la máxima pena es de solo 4 años y el sujeto no tiene antecedentes penales. Además, esta situación jurídica no tiene precedentes en la historia de los Estados Unidos y la Constitución y las leyes; es la primera vez que un expresidente es condenado penalmente y, ni la Constitución, ni las leyes contemplan un escenario como el actual. El veredicto y sus consecuencias están, enteramente, en manos del juez. Trump tendrá derecho a la apelación y su competencia electoral hacia la reelección sigue vigente. Enorme paradoja moral para un país cuyo sistema democrático y económico se encuentra en visible decadencia.
¿Por qué la primera[1] y mayor democracia del mundo civilizado se encuentra en este agónico trance? Como explican Levitzky y Ziblatt (2018), el sistema político de los Estados Unidos no detalla todas las normas que se han aplicado por 237 años; la mayoría de las veces se basa en tradiciones no escritas y en las interpretaciones del sistema de justicia. En el 2016, los senadores del partido republicano bloquearon el nombramiento de un juez reemplazante nombrado por el presidente Barack Obama.
“Tal como hemos visto, el Senado siempre había aplicado la contención en el ejercicio de su función de órgano asesor y de aprobación de los magistrados del Tribunal Supremo: desde 1866, cada vez que un presidente había dado pasos para cubrir una vacante en dicho tribunal antes de la elección de su sucesor, se le había permitido hacerlo.”[2]
Los senadores rompieron una regla no escrita sustentada por la tradición y esto dio lugar al inicio efectivo del desmantelamiento de las instituciones democráticas. Podría decirse que marca el inicio del “Lawfare”, es decir, la “guerra de la leguleyada” apoyada por abogados sin ética, que hoy abundan en los corrillos políticos, y magistrados cómplices. Lo que no se logra en las urnas, se logra mediante mañas.
Los Founding Fathers de los Estados Unidos, que delinearon las normas democráticas de la nueva Nación, jamás se imaginaron que accedería a la presidencia un sujeto como Donald Trump. Ni en las más alocadas discusiones de los “Federalist Papers[3]” se contempló la elección de un sujeto con desorden de personalidad narcisista, antisocial, paranoia, entre otros[4]. Incluso, su propia sobrina Mary Trump, escribió un libro en el que describe el origen de sus problemas emocionales[5]. Lo más peligroso para las democracias es que el modelo parece replicarse en varios países como Argentina con Milei; Perú con López Aliaga, Fujimori y Humala; El Salvador con Bukele, etc. Sociedades inclinadas a creer en presidentes y dirigentes autoritarios y autocráticos. ¿Cómo llegan al poder sujetos con esas características? Es materia de otro estudio.
El mismo 2016, se iniciara la crisis política en el Perú. No son secreto, pero están muy poco estudiadas, las relaciones políticas internacionales de la “ultraderecha”[6] peruana con los grupos radicales de la misma ideología como, sectores del republicanismo norteamericano y movimientos como Vox de España. En general, propugnan la toma del poder sin importar la forma en que se logre; son los principios del maquiavelismo más ramplón.
Cuando las reglas de la democracia son reemplazadas con interpretaciones jurídicas maniqueas, el aprovechamiento de los vacíos legales, el copamiento y uso de las instituciones del Estado con fines políticos sectoriales y el ataque a actores políticos mediante una maquinaria de propaganda evidentemente mentirosa, las democracias sufren y desaparecen.
Estados Unidos tiene la oportunidad de corregir su amenazada democracia. El juicio a Donald Trump debiera constituir una clarinada para despertar del sueño autoritario que comienza a tomar el mundo por asalto. El liderazgo global y democrático norteamericano debe ayudar a detener los avances de las potencias autocráticas como China, Rusia, Irán y sus satélites; el reacomodo de la geopolítica global avanza hacia la formación de bloques regionales que, inevitablemente, terminará en una nueva conflagración mundial.
Las sociedades deben comprender que la democracia, la real, asegura el diálogo y la paz. Si los votantes prefieren elegir a un autócrata psicótico, entonces, la extinción de la humanidad estará más que asegurada.
[1] La primera democracia fue la griega y luego subsistió durante la República romana; despareció durante el imperio. La democracia reaparece en 1787 con la ratificación de la Constitución de los Estados Unidos.
[2] Levitsky, Steven; Ziblatt, Daniel. Cómo mueren las democracias (Ariel) (pp. 167-168). Editorial Ariel. Edición de Kindle.
[3]The Federalist, comúnmente conocido como los Federalist Papers, es una serie de 85 ensayos escritos por Alexander Hamilton, John Jay y James Madison entre octubre de 1787 y mayo de 1788. Los ensayos se publicaron de forma anónima, bajo el seudónimo de «Publius», en varios periódicos del estado de Nueva York de la época.
[5] Too Much and Never Enough: How My Family Created the World’s Most Dangerous Man. Mary Trump.
[6] El término “ultraderecha” define a los grupos radicales y antidemocráticos que pugnan por el poder sin la ética requerida para el funcionamiento de una democracia sana. La derecha política, democrática e institucionalista, no tiene por qué sufrir el desprestigio de estos grupos radicales.
Se venden trípodes de bajo costo que, si bien son útiles, la inestabilidad de las «cabezas» para asegurar la cámara hacen su uso precario. Algún tiempo atrás, adquirí un cabezal del tipo Arca Suiss (estándar casi universal) que es posible enroscar en cualquier tipo de base o piernas de trípodes profesionales. Estos permiten el intercambio de los cabezales, proveyendo mucha flexibilidad en el empleo.
Pero los trípodes económicos no tienen la posibilidad de intercambiar el cabezal, por lo que decidí hacer una pequeña cirugía mecánica para adaptarlo.
Bastó desarmar el cabezal (visto en la foto superior), costar una pieza de plástico de la base, perforar un perno de 1/4, introducirlo en el cuello de plástico de la base y pegarlo con una mezcla de pegamento instantáneo y bicarbonato (mezcla que resulta de una dureza impresionante).
Las patas o piernas del trípode recobran nueva vida para seguir siendo útil, especialmente por su poco peso.
El Santuario de Nuestra Señora de Luján es uno de los santuarios marianos más importantes de Argentina y de toda América Latina. Su historia se remonta al siglo XVII, cuando se construyó una pequeña capilla en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires, para albergar la imagen de la Virgen.
Gárgolas que adornan el templo.
La imagen de la Virgen, tallada por el alfarero portugués Manuel de Sosa, fue llevada en procesión desde la localidad de Sumampa hasta Luján, donde se instaló en la capilla recién construida. Con el tiempo, la devoción a la Virgen de Luján creció y la capilla original fue ampliada para dar cabida a la creciente cantidad de fieles que acudían en peregrinación.
Imagen original de la virgen hecha en arcilla. La tez de la imagen es oscura y por ello le llaman la virgen morena.
En el siglo XVIII, se inició la construcción de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, un imponente templo de estilo neogótico que se convertiría en el principal santuario mariano de Argentina. La construcción de la basílica se extendió a lo largo de los siglos, con distintas etapas de construcción y remodelación que le dieron su aspecto actual.
Nave principal del templo.
Hermosos vitrales cubren las ventanas.
El gran órgano.
El Santuario de Luján es un lugar de peregrinación para millones de fieles no solo de Argentina, sino de todo el mundo. Cada año, especialmente durante la celebración de la fiesta de la Virgen de Luján el 8 de diciembre, miles de personas acuden al santuario para rendir homenaje a la Virgen y pedir por su intercesión en sus vidas.
El santuario también alberga un museo que exhibe una colección de arte sacro y objetos relacionados con la historia de la Virgen de Luján y el santuario. Además, en sus alrededores se encuentran diversos espacios para la oración, la reflexión y el encuentro espiritual, convirtiéndolo en un lugar de paz y devoción para todos los que lo visitan.
Museo del santuario.
Rara costumbre latinoamericana de mezclar nacionalismo, política y religión. En el templo se exhibe la bandera empleada por un grupo de argentinos durante el «Operativo Cóndor» en 1966, acción armada que pretendió devolver la soberanía de las islas Malvinas.
El santuario también es empleado como plataforma política.
Acabo de recibir el lente Olympus MSC ED-M 75 a 300mm II f4.8-6.7, zoom telefoto para completar el sistema de M43 (Micro Cuatro Tercios). Debido a problemas de salud, no he podido realizar pruebas más exhaustivas; sin embargo, puede obtener unas fotografías del cielo nocturno de Lima que estaba raramente despejado. Obtuve las imágenes sin el uso de trípode y con el sistema de estabilización del sensor activado. El lente no posee un sistema de estabilización interno IS.
OLYMPUS EM10 MARK IV, Olympus M Zuiko 75-300 1/5 seg. F/4.8, ISO 6400, 75mm.
El cielo de Lima no es apto para la astrofotografía y requiere equipos muy sofisticados. La prueba solo era para probar la capacidad de el conjunto cámara/lente para obtener imágenes nocturnas y en la condición más difícil. Los resultados son muy buenos.
Lima está repleta de historia y hechos anecdóticos que la educación “oficial” no enseña ni por asomo, y si el observador es inmune a la prensa manipuladora y sus imaginarias hordas delincuenciales, entonces tiene ganado un viaje hacia lo asombroso e interesante de la ciudad.
Camino hacia el damero de Pizarro se encuentra la pequeña Plaza Francia coronada por el hermoso templo gótico con el poco original nombre Sagrado Corazón de Jesús y María, o iglesia de la Recoleta (inicialmente construido en 1606 y reconstruido varias veces por la destructiva naturaleza de Lima).
Durante la guerra con Chile, cuando las tropas invasoras se encontraban a la puerta de la ciudad, los gobernantes del Perú ya habían huido y los caballeros encargados de Lima no atinaban a nada, la madre Hermasie Paget Morel, es quien convence, entre oraciones valentía, al almirante francés Bergasse du Petit Thouars de proteger Lima. El almirante accede y amenaza al general Baquedano impidiendo la destrucción y saqueo de la ciudad. Hermasie Paget Morel S.S.C.C. priora del colegio Belén fue reconocida como “La Madre Salvadora de Lima”, y una mujer con más huevos que los incapaces que gobernaban (gobiernan) el Perú.
Al centro de la placita se yergue la escultura en bronce “Estatua de la Libertad”, obsequio del gobierno francés por el centenario de la República, obra del escultor René Bertrand-Boutée, pero finalizada en 1926 debido a “retrasos”. En el 2019 PROLIMA inició los trabajos de restauración de la obra, finalizados en el 2021. Recomiendo verla antes que sea nuevamente vandalizada.
Los limeños también contamos con nuestra propia «Estatua de la Libertad» y también de origen francés..
Llama la atención el edificio del “Hospicio de mugeres vergonzantes[1] y escuela de niñas pobres” [sic]. No se preocupen damas, que cierto es que algunas deben sentir vergüenza, pero en esta época se trataba de señoras que se quedaban sin marido y, por consiguiente, sin sustento. Aquellas con “buena educación” (que no es lo mismo que “noble cuna”) vivían en el recinto como institutrices de niñas sin recursos. Loable y humanitaria labor que fue promovida por un señor de nacionalidad chilena llamado Bartolomé Manrique. El filántropo sureño construyó el hospicio con sus propios recursos y fue finalizado en 1866.
Hermoso edificio del Hospicio BARTOLOMÉ MANRIQUE, restaurado gracias a la gestión del ex alcalde Jorge Muñoz.
La crónica escrita por Ernst Middendorf cuenta que el señor Bartolomé Manrique fue asesinado de una puñalada durante un «confuso incidente». El hecho ocurrió en la «Calle general La Fuente», hoy a la altura de la cuadra 5 del jr. Camaná (esto sería cerca del cruce con la Av. Emancipación). La historia no indica la causa ni quien fue el agresor, posiblemente oculto bajo el manto de la impunidad y la limeñísima medialengua.
Magnífica estatua de mármol
La estatua del padre Jorge Dintilhac SSCC, quien funda la Pontificia Universidad Católica del Perú bajo el lema “Et Lux In Tenebris Lucet” (La luz siempre brilla entre las sombras), que a lo largo de los años ha demostrado ser muy cierto, especialmente entre las sombras de la política y de los oscuros líderes y destinos del país.
Padre Jorge Dintilhac
El último edificio de interés en la Plaza Francia lo dejaré para otra entrega: el museo de arqueología Josefina Ramos de Cox.
[1] Vergonzante: 1. adj. Dicho de una persona: Que siente vergüenza, especialmente referido a quien pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose (RAE).
– Ivan, we need photos for the end of the Training Plan of the year.
– What do they have in mind?
-What do you think about… Machu Picchu!
-Cool!
For fighter pilots, the sky is the limit, literally and figuratively. I can’t refuse the offer to climb into the ether in a technological ingenuity of war, especially if it means performing the job I hold most dear, that of photographer.
In no time we are ready to take off. That day I decided to use a new Kodak Ektar 25 film that I bought in Lima and recently introduced to the market, a decision that I would regret later.
Four SU-22 aircraft departed. Me in the two-seater, of course. The plan was to take the photo of the other three «Sukoys» with the citadel of Macchu Picchu in the background. In a few minutes we covered the short distance between Arequipa and Cusco with the powerful fighters.
The squadron began the descent into the valley of the Vilcanota River that meandered below. As we descend between the mountains, they begin to caress our metal wings with increasing concern. We should look down on the Apus (mountain Gods of the Incas), but by that time they were already higher than our squadron!
The mountains are beginning to surround us! – is heard over the intercom.
Yes. They’re very close-
Can you see Macchu Picchu? Another voice asks.
I don’t know if we should go that low. We’re in the middle of the mountains-
There’s Macchu Picchu!» shouts “Bronco” over the intercom, «take the picture!» Take the picture! You see it!
Suddenly, I see the «Bronco» plane on my left against the valley floor. Below, far below and obscured by shadows, I perceive the faint path that leads up to the citadel, invisible to me at that moment.
Yes, I see it! – I answer into the microphone – Photo! Photo! Photo!…
Just three frames before the fighters quickly escape the from the trap, outwitting the wrath of the Apus. It was the consequence of the technology of the time. The limitations of the film, the small exposure latitude, and the absence of a motor to pull the film were important considerations to take into account. Every shot, every frame, meant the difference between a good photograph and disaster.
I took the roll of film to be developed in a laboratory in Arequipa. I didn’t realize that the new film hadn’t reached that market yet and that it required a different development process. In addition, the film was ISO 25, a very low sensitivity but not a problem for photographing airplanes in flight at high altitude, where the sun shines very strongly.
The result? A disaster. The negative ended up under-exposed and with very little definition (in sight).
The uselessness of the images turned out to be a serious blow to my prestige and pride. Still, I saved the negatives carefully, hoping that the future would provide solutions.
And so, it was. Digital photography technology has come a long way and artificial intelligence provides new tools (AI has been used somehow since the 1990s with the introduction of Photoshop).
After digitizing the «lost» negative and subjecting it to a digital development process, in a few hours I was able to extract this image, unpublished, unusual – and now that the venerable SU-22 is resting their retirement – it will be unrepeatable.
Para los pilotos de caza el límite es el cielo, literal y figurativo. No puedo rechazar la oferta de encaramarme al éter en un ingenio tecnológico de guerra, menos si eso significa desempeñar el oficio que más aprecio, el de fotógrafo.
En poco tiempo estamos listos para despegar. Ese día decidí emplear una nueva película de Kodak Ektar 25 que adquirí en Lima y recientemente introducida al mercado, decisión de la que me arrepentiría más tarde.
Partimos cuatro aviones SU-22. Yo en el biplaza lógicamente. El plan era tomar la foto de los otros tres “Sukoys” con la ciudadela de Macchu Picchu al fondo. En pocos minutos cubrimos la corta distancia entre Arequipa y Cusco con los poderosos cazas.
La escuadrilla comenzó el descenso hacia el valle del río Vilcanota que serpenteaba más abajo. Conforme descendemos las montañas, empiezan a acariciar nuestras alas de metal con creciente preocupación. Deberíamos mirar a los Apus hacia abajo, ¡pero en ese momento ya estaban a mayor altura que nuestra escuadrilla!
¡Las montañas empiezan a rodearnos! – se escucha por el intercomunicador.
Si. Están muy cerca-
¿Pueden ver a Macchu Picchu? – interroga otra voz.
No sé si debiéramos bajar tanto. Estamos en medio de las montañas-
¡Allí está Macchu Picchu ¡- grita Bronco por el interfono- ¡toma la foto! ¡toma la foto! ¡La ves!
De pronto observo a mi izquierda el avión de “Bronco” contra el fondo del valle. Abajo, muy abajo y oscurecido por las sombras percibo el tenuemente camino que sube a la ciudadela, para mi invisible en ese instante.
¡Si la veo! – respondo por el micrófono- ¡Foto! ¡Foto! ¡Foto!…
Solo tres fotogramas antes que los cazas escapen de la hollada con rapidez, burlando la ira de los Apus. Era la consecuencia de la tecnología de la época. Las limitaciones del rollo fotográfico, la pequeña latitud de exposición y la ausencia de un motor que arrastre la película, eran importantes consideraciones para tomar en cuenta. Cada disparo, cada encuadre, significaba la diferencia entre una buena fotografía y el desastre.
Llevé el rollo de película a ser revelado en un laboratorio en Arequipa. No me percaté que la nueva película aún no llegaba a ese mercado y que requería un proceso de revelado diferente. Además, la película era de ISO 25, una sensibilidad muy baja pero que no era problema para fotografiar aviones en vuelo a gran altura, donde el sol ilumina con mucha fuerza.
¿El resultado? Un desastre. El negativo terminó sub-expuesto y con muy poca definición (a la vista).
La inutilidad de las imágenes resultó ser un duro golpe a mi prestigio y orgullo. Así todo, guardé los negativos con cuidado esperando que el futuro diera soluciones.
Y así fue. La tecnología de la fotografía digital ha avanzado mucho y la inteligencia artificial brinda nuevas herramientas (ojo, la IA ya se emplea desde los años noventa con la introducción del Photoshop).
Luego de digitalizar el negativo “perdido” y someterlo a un proceso de revelado digital, en pocas horas fui capaz de extraer esta imagen, inédita, insólita -y ahora que los venerables SU-22 descansan su jubilación- será irrepetible.
Raquel Uccello está plena de juventud y sueños. A sus 20 años conserva un poco el alma de niña que empieza a morir. Estudia leyes en la universidad y cultiva su hermoso cuerpo en largas sesiones de gimnasio. Pasa incontables minutos peinando su largo y negro pelo frente al espejo. Puede advertir el mágico efecto que sus ojos azules y su tez blanca causa en los jóvenes que zumban a su alrededor. Sus padres, han advertido la metamorfosis de su hija y están un poco mortificados con las constantes llamadas telefónicas que recibe Raquel. Se resignan a pensar que el matrimonio es cuestión de tiempo, aunque abrigan la esperanza que su hija termine los estudios que tanto les cuesta. El amor paternal los ha cegado y no perciben la volubilidad de Raquel. La niña/mujer lucha contra los dogmas religiosos de su formación escolar y contra la contradicción evolutiva de sus hormonas. Raquel siente vergüenza, pero también deseo. Ha transitado muy sola por el umbral de la maduración, empaquetando su frustración en una costra de voluntarismo y engreimiento. Raquel, puede ser realmente insoportable.
Se ha enamorado de Roberto de Suárez. Es su compañero de facultad. Han hecho amistad en los privilegiados corrillos universitarios, centro de su pequeño, pero exclusivo, mundo social. En alguna de esas usuales fiestas de sociedad, Raquel y Roberto habían consumado su relación.
Alto, atlético, buen mozo y de modales muy refinados, forma parte del equipo deportivo de la universidad. Su carácter ocurrente y alegre, le ha granjeado numerosas amistades. Los catedráticos lo respetan por sus excelentes calificaciones. Viene de una familia de limeñísimo abolengo, pero de extraviada fortuna. Sus padres han hecho muchos sacrificios por darle la mejor educación, intentando que Roberto sea capaz de abrirse paso en una Lima cada vez más heterogénea y en una sociedad cada vez más contradictoria. Es igualmente felíz escuchando a Haendel o al Grupo 5, leyendo a Kant, García Márquez, Hemingway o Baily, viajar en taxi o en combi. Se considera un limeño moderno, fruto de su tiempo y de inusual tolerancia social.
Va finalizando el ciclo y Roberto es conciente de la disminución de sus calificaciones. Reconoce que no se ha esforzado lo suficiente. No quiere defraudar a sus padres. Ellos se esfuerzan mucho para pagar la universidad. Hace pocos años había sido becado debido a su excelente rendimiento y era un alivio al esfuerzo de sus padres. Se sintió muy defraudado. La relación con la bella Raquel lo perjudica.
Raquel, se ufana ante sus amistades. Exibe a Roberto como una presa, pero se ha enamorado locamente de él. Es atractivo, sensible, atento a sus necesidades y caprichos. Roberto tiene limitaciones financieras, pero Raquel lo tolera, es una inversión a largo plazo.
—
Por fin se anima a tocar la puerta. Es una calle de Surco, bastante nueva, con las casas de la nueva clase media. La casa de Raquel es como una casa hacienda en miniatura, subconsciente deseo limeño. Techo de dos aguas de concreto y tejas. Ventanales de madera con barrotes de hierro negro. Paredes de bordes redondeados con arcos que conducen a imaginarios zaguanes. Y puerta de caoba pesadamente labrada símbolo de un inexistente estatus.
Raquel abre sonriente como siempre y de un salto se abrazó del cuello de Roberto dándole besitos cariñosos en la cara y en la boca. –¡hola, mi amor, como has estado! ¡anoche te extrañé muchísimo! ¡Como quisiera quedarme contigo, junto a ti, dormir juntitos mi amor! – A Roberto siempre le han parecido un poco fingidas las exageradas demostraciones de cariño de Raquel. No se ha percatado que son los remilgos de una joven aun inmadura. Pasaron a la salita de estar, su pequeño nido de amor. A pocos metros del vestíbulo de ingreso y oculto por la escalera de acceso al segundo piso se encuentra la salita. Allí Raquel ha instalado un televisor para poder pasar horas y horas junto a Roberto, entre programas, besos y arrumacos.
-Amor, me llamó Laura, dice para salir el viernes al Boulevard– dice Raquel, aún agitada de tanto saltimbanqui.
-Bueno… podría ser… no se-
-No te preocupes por la plata mi amor. Ya sabes que eso no es importante. Yo le pido a mi papá y se acabó. Yo te quiero así, por lo que eres-
-Si, ya lo se… pero, es que tengo que estudiar, pues-
– ¿Qué, en febrero, en plenas vacaciones? Que te pasa Roberto. ¿Acaso hay algo que te preocupa? –
-La verdad que si- se atrevió a confesar todo- El ciclo no lo he terminado muy bien. Mis notas han caído mucho-
– ¡Bah! Pero si tus notas son excelentes- desdeñó Raquel sin preocupación –Todos los profesores hablan muy bien de ti. ¡Yo no se para que te preocupas! –
– ¡No! Es en serio Raquel. Estoy muy preocupado. Nunca había tenido esa clase de problemas.
– ¡Bueno, si quieres estudiar, estudia pues! – Raquel de un salto se sentó lejos de él en el sillón. Su cara no disimulaba el rictus del disgusto. Sus pobladas cejas caían sobre sus azules ojos. Roberto se sobresaltó un poco. Nunca había hecho sentirse mal a una mujer, es un rasgo de atávica caballerosidad que sus padres habían impreso.
– ¿No te importaría si estudio más tiempo? –
– ¿A qué te refieres? -lo miró intrigada.
-El próximo ciclo… es decir… necesito dedicarles más tiempo a los estudios. Mira, siempre estamos aquí los dos juntos en las noches. Yo se que la pasamos muy bien y me gusta tu compañía…-
-Bueno lo que podemos hacer es vernos solo algunos días Roberto- interrumpió Raquel. La idea parecía viable. Algunos días iría y algunos no para poder estudiar. ¿Pero si estaba enamorado de ella? ¿cómo haría para no pensar en ella, para luchar contra ese fuerte impulso de buscarla, abrazarla, besarla, penetrar en su húmeda juventud? La chica lo está volviendo loco.
-Roberto, ¿estas allí? – Empezaba a juguetear con él nuevamente. Esa sonrisa, sus ojos azules magnéticos. Se moría por ella, era la verdad. La chiquilla lo dominaba con su sola mirada. Era su perdición.
-Estaba pensando- acotó nervioso. Las manos le sudaban, raro en él. Perdía el valor. Podía hacer trizas al equipo rival, podía responder a los mas serios interrogatorios de sus profesores, nunca perdía la calma. Ahora se sentía mal, nervioso, como perro acorralado. Balbuceó algo casi imperceptible –debemos separarnos- Raquel lo miró imperturbable. Su sexto sentido de mujer funcionaba a la perfección. Sabía que podría dominarlo.
– ¿Por qué? ¿ya no te gusto acaso? – Raquel colocaba su trampa.
-No, no es eso- respondió abriendo los ojos y haciendo un ademán como de alejarse.
– ¿Entonces que es? ¿Otra mujer acaso? –
– ¡No! – Ella sabía que Roberto nunca sería infiel. La pregunta era parte de su estrategia. Roberto hacía el esfuerzo por mantener la compostura.
–¿Que hice mal Roberto, en que te he fallado? ¡Por Dios, Dímelo por favor! ¿En que te he fallado querido Roberto? – empezaba Raquel a sollozar.
-No, tu no… tengo que terminar… ¡tenemos que terminar! Debo concentrarme en los estudios, ya sabes, la beca, mi mamá que se esfuerza tanto. No puedo. Tengo que terminar nuestra relación- Roberto sentía que se le iba el alma en aquellas torpes confesiones. Las luces de alarma explotaban en el corazón de Raquel. El motivo era poderoso. No hay muchas armas contra eso. Se sentía frustrada, atacada. Pensó en la madre de Roberto, veía al obstáculo de sus planes, de su futuro, de su obsesión. Hijo de su madre pensó. Roberto se paró de un salto. La cabeza le daba vueltas, la salita, su nido de amor le daba vueltas, su olor lo atraía. Tenía que huir de su olor. De sus ojos, de su hermoso pelo, de su cuerpo perfecto. Tengo que romper el hechizo. No lo piensa, pero lo intuye. Huye, rápido. –Raquel, tengo que irme-
Plan alternativo. ¡Berrinche! – ¡Roberto, no te vayas! ¿Qué te he hecho, dime por favor? – Que fea se le ve, pensó Roberto. Nunca la había visto llorar con tanta fuerza. Su cara estaba desfigurada, roja, arrugada. Dios mío, que desagradable. –Lo siento Raquel, no puedo seguir contigo, ahora me voy. Me tengo que ir- Sintió que ahora decía las cosas con más convicción. Raquel empezaba a convencerse de su dolor. Lo que empezó como una reacción instintiva se iba apoderando de su conciente y quien sabe de su subconsciente también. Se colgaba de la ropa de Roberto. No quería que se vaya. Sentía que las lágrimas se les salían sin control. Su orgullo ya no era importante. ¡Roberto no te vayas! –Casi se arrastraba tras él – ¡No me dejes así, por favor!
Roberto ya no mira atrás. Tiene que salir de aquella casa. Cogió la cerradura de la puerta y dudó por un instante. En la planta alta los padres de Raquel estarían escuchando todo el drama. Que van a pensar de mi. Giró el pomo de la puerta y ésta se abrió. Allí estaba la calle. Tengo que hacerlo. Raquel continuaba su rabieta gritando cada vez más fuerte. Roberto se soltó delicadamente de Raquel y avanzó con la cabeza gacha. El llanto de Raquel se perdía con cada paso.
—
Raquel no dejaba de llorar. Su madre intentaba consolarla diciéndole que son experiencias de la vida y que posiblemente Roberto regresaría pronto. Su padre no le dio gran importancia al asunto. En su juventud había vivido cosas similares. No es el fin del mundo pensó. Creyeron que lo mejor sería dejar que las cosas cayeran por su propio peso. En fin, su hija es joven y bonita y pronto llegaría un nuevo pretendiente que la haga olvidar todo el asunto. Uno o dos días de llanto no la matarían.
Roberto está muy asustado. Se sentía ruin y malévolo. ¿Cómo le pude haber hecho eso? Se preguntaba. Ella que ha sido tan buena y cariñosa conmigo. Los siguientes días no pudo concentrarse en otra cosa. Leía sus libros, pero su mente estaba en donde Raquel. Pensaba que era inútil seguir así. Hay que darle tiempo al tiempo, pensaba.
La habitación está descuidada. Raquel no se quita el pijama para nada. Hace que la empleada le lleve un poco de comida al cuarto. La ropa de aquella tarde la ha puesto en el basurero pensando en neutralizar la maldición que emana de ellas. Se siente muy insegura. Al mirarse al espejo se ve fea, despreciable. ¿Por qué? Se queja y llora con amargura. Se duerme de cansancio entre sollozos apretando su peluche. ¡no valgo nada! Se repetía incesantemente.
Al tercer día tuvo el valor de bajar a la salita. Era un sábado y sus padres habían salido a una reunión social. Las paredes y los muebles le hablan de su desgracia. Mudos testigos de su enorme drama personal. Aun empijamada enciende la TV. Encuentra una película romántica. Un drama de Hollywood. La protagonista era engañada por su perverso y mujeriego marido. Decide suicidarse y a último momento llega el amante arrepentido y la salva de una muerte segura. ¡La muerte! Hermoso camino que la liberaría de tanto sufrimiento. ¿Y el pecado?… seguro que Dios la entendería. ¡Estoy sufriendo tanto!
Raquel se dirigió al cobertizo donde su padre guarda las herramientas del hermoso jardín que tan prolijamente cuidaba. Se dirigió a la repisa que contenía los fertilizantes y plaguicidas. Tras unos envases nuevos halló aquel frasco de vidrio oscuro cuya amarillenta etiqueta escrita a mano decía: Arsenito de Sodio. Fue hace varios años, pero Raquel lo recordaba como si fuera ayer. Su tío Miguel había traído de su trabajo, aquel frasco misterioso por pedido de su padre. A ella le habían enseñado que era muy peligroso y que nunca lo tocara. Raquel había sido obediente hasta el día de hoy.
Llevó el frasco hasta la cocina. Cogió una coca cola. La vació en un vaso. Para que no sepa feo, pensó. Y le agregó una cucharadita del mortal, incoloro, inodoro e insípido polvo. La coca cola soltó unas cuantas burbujas que luego se disiparon. Caminó lentamente hasta la salita con su mortal bebida, el vaso quedó sobre la mesa auxiliar junto al sillón y se sentó a pensar.
Roberto está intentando distraerse. Había ido a la universidad a jugar fulbito con sus amigos y luego irían a ver una película en un cine cercano. Los amigos no dejaban en paz a Roberto, es buen jugador, pero aquella tarde parecía un principante. ¡Oye Roberto, estás dormido! ¡Parece que estás enamorado… ja, ja! Estaba jugando realmente mal pero solo él conocía la causa. No puede quitarse a Raquel del pensamiento. Acabado el partido decidió ir a ver a Raquel. La media hora de viaje en autobus le sirvió para poner en orden sus ideas y ver como llegaba la noche.
Al acercarse a la puerta de la casa se detuvo un instante titubeando. Por fin tocó el timbre.
El sonido de las campanas asustó a una Raquel sumida profundamente en sus pensamientos. Se levantó de un salto, pero luego pensó – no vayan a ser ladrones- Tímidamente preguntó por el intercomunicador – ¿Quién es?
Ro… Roberto-
¡Era Roberto, había regresado! tal como sus padres le habían dicho. – ¡Roberto! – gritó al mismo tiempo que corría hacia la puerta. La abrió con estrépito y se abalanzó sobre él. ¡Roberto, sabía que regresarías. mi amor. ven, entra por favor!
Roberto la siguió obediente como siempre mirando con curiosidad el pijama y el pelo desordenado de Raquel. ¡Pero mírame, Roberto, estoy hecha una facha, no me he lavado ni cambiado! Por favor siéntate, tenemos mucho de que hablar, voy a subir a cambiarme mi amor, espérate un instante, ya regreso… espérate. Raquel se alejaba hacia la escalera y Roberto no había podido pronunciar palabra. Era imposible, no dejaba de hablar. La vio desaparecer al final de la escalera y decidió sentarse en el sillón testigo, entre las paredes mudas de la salita, frente a la TV encendida.
Raquel se sentía triunfante. Se desvistió rápidamente y entró a la ducha. No podía creerlo, Roberto había regresado y con él la confianza en sí misma. El agua ya estaba tibia y Raquel dejó que le cayera aquel chorro revitalizador en su cabeza y en su hermoso cuerpo. Que alegría. Y pensar que hace algunos minutos estaba pensando acabar con su vida. Que tontería, todo tiene solución en esta vida. Mis padres tenían razón. Y al pensar esto recordó el frasco oscuro y su terrible contenido. ¡La coca cola! Regresó a su mente la imagen del vaso colocado sobre la mesita junto al sillón. ¡Roberto! Gritó desesperadamente, tropezando con las puertas y resbalando en el piso de mayólica. ¡Roberto! Gritaba sin respuesta. Bajó la escalera semidesnuda. No, no, por favor. Al llegar a la puerta de salita vio el sillón vacío. Al bajar la mirada vio a Roberto tendido en la alfombra acurrucado cogiéndose el vientre con las dos manos y la mirada vidriosa en los últimos estertores de la muerte.
Bastaba escuchar algunas expresiones de Pedro Castillo y Dina Boluarte para darse cuenta de la simplicidad e ignorancia de ambos personajes. Alcanzaron la presidencia de una nación de manera inesperada y sorpresiva. Tan inesperada que ambos gobiernos han estado, y está siendo gobernado, mediante la improvisación, la incapacidad, la corrupción y el rápido alejamiento de las formas democráticas.
El periodista de investigación, Cristopher Acosta, nos vuelve a relatar hechos que han marcado la azarosa política peruana de los últimos 2 años y medio, narrados en orden, con detalles desconocidos, con reconstrucciones investigativas de detalles aún en procesos judiciales. Visibiliza las personalidades de Castillo y Boluarte, sus ambiciones y desintereses, sus fobias, miedos y prejuicios.
La pregunta que viene a la mente inmediatamente es ¿Cómo han logrado encaramarse al poder personas tan ignorantes y banales? Debido a que los partidos, los candidatos y votantes son tan ignorantes y banales como ellos (la respuesta es mía no del autor del libro). Pero esto tiene un precio que ya empezamos a pagar, poco a poco.
Al mismo tiempo, Acosta nos describe la forma en que los operadores de justicia de mano con la policía, (lo bueno que subsiste en esas instituciones) logran atar los cabos de la corrupción, arrestar a los implicados y arrancar confesiones, la única forma de poder llegar al fondo de los actos de corrupción.
Me queda un párrafo especialmente interesante:
“Abrirle la boca a un colaborador eficaz es como abrir un caño que ha estado cerrado mucho tiempo. Primero, el desfogue ocurre a borbotones, haciendo ruidos estridentes. el agua es negra. Luego, gris, y sólo consumible cuando alcanza por fin su transparencia. ese es el momento en que el colaborador consigue redimirse y cuando el contenido, finalmente, se vuelve “potable” para policías y fiscales. desahogados llantos, pedidos de perdón e, incluso, acometidas vengativas, el testimonio se purifica hasta volverse bebible.” (p.21)
Una sola pregunta queda aún sin contestar ¿que pretendió, que pasó por la mente de Pedro Castillo al intentar hacer un golpe de estado?. Según el autor, Castillo aún es muy hermético respecto a ese espinoso pasaje, es decir, el agua aún es negra…
Una vez más, queda demostrado el importante papel que juega el periodismo de investigación en el mantenimiento de la democracia. A la vez, se hace más patente el vacío y banalidad de varias empresas de TV, que han expulsado a los verdaderos periodistas de las pantallas, reemplazándolos por sicarios de la desinformación.