CRISTOPHER ACOSTA- PRESIDENTES POR ACCIDENTE

Bastaba escuchar algunas expresiones de Pedro Castillo y Dina Boluarte para darse cuenta de la simplicidad e ignorancia de ambos personajes. Alcanzaron la presidencia de una nación de manera inesperada y sorpresiva. Tan inesperada que ambos gobiernos han estado, y está siendo gobernado, mediante la improvisación, la incapacidad, la corrupción y el rápido alejamiento de las formas democráticas.

El periodista de investigación, Cristopher Acosta, nos vuelve a relatar hechos que han marcado la azarosa política peruana de los últimos 2 años y medio, narrados en orden, con detalles desconocidos, con reconstrucciones investigativas de detalles aún en procesos judiciales. Visibiliza las personalidades de Castillo y Boluarte, sus ambiciones y desintereses, sus fobias, miedos y prejuicios. 

La pregunta que viene a la mente inmediatamente es ¿Cómo han logrado encaramarse al poder personas tan ignorantes y banales? Debido a que los partidos, los candidatos y votantes son tan ignorantes y banales como ellos (la respuesta es mía no del autor del libro). Pero esto tiene un precio que ya empezamos a pagar, poco a poco. 

Al mismo tiempo, Acosta nos describe la forma en que los operadores de justicia de mano con la policía, (lo bueno que subsiste en esas instituciones) logran atar los cabos de la corrupción, arrestar a los implicados y arrancar confesiones, la única forma de poder llegar al fondo de los actos de corrupción.

Me queda un párrafo especialmente interesante:

“Abrirle la boca a un colaborador eficaz es como abrir un caño que ha estado cerrado mucho tiempo. Primero, el desfogue ocurre a borbotones, haciendo ruidos estridentes. el agua es negra. Luego, gris, y sólo consumible cuando alcanza por fin su transparencia. ese es el momento en que el colaborador consigue redimirse y cuando el contenido, finalmente, se vuelve “potable” para policías y fiscales. desahogados llantos, pedidos de perdón e, incluso, acometidas vengativas, el testimonio se purifica hasta volverse bebible.” (p.21)

Una sola pregunta queda aún sin contestar ¿que pretendió, que pasó por la mente de Pedro Castillo al intentar hacer un golpe de estado?. Según el autor, Castillo aún es muy hermético respecto a ese espinoso pasaje, es decir, el agua aún es negra…

Una vez más, queda demostrado el importante papel que juega el periodismo de investigación en el mantenimiento de la democracia. A la vez, se hace más patente el vacío y banalidad de varias empresas de TV, que han expulsado a los verdaderos periodistas de las pantallas, reemplazándolos por sicarios de la desinformación.

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