Negro. Contra el desprecio by Julio Arbizu
My rating: 5 of 5 stars
Conozco en persona a Julio Arbizu, pero ¿llamarlo negro? es una exageración. Cierto, su tez es oscura, su barba espesa y larga al igual que su pelo, que le brinda un aire de intelectualidad; pero me es imposible confundirlo con alguna persona de origen afroperuano. Por eso es que Arbizu confiesa en este interesante libro, la discriminación sufrida a lo largo de su vida, los comportamientos racistas de la sociedad limeña que no han cambiado en siglos y los vejámenes a los que ha sido sometido. Injusto y aborrecible. Pero, desde mi humilde punto de vista, Julio ha sufrido algo más que racismo: ha sido castismo.
La sociedad peruana está dividida en invisibles pero bien definidas castas. Primero debemos entender que una casta depende de un estado mental, de un modelado cultural en el que interviene el origen familiar, el color de piel, el entorno social, el colegio y otros factores diferenciadores que permiten que algunos se sientan superiores a otros. Estos factores se ven exacerbados si el comportamiento del individuo pone en duda y en riesgo los privilegios de las castas superiores. Julio Arbizu ha sido un febril perseguidor de la generalizada corrupción que le permite a las casta superior peruana estar donde está. Buscar la justicia y el castigo es la actitud más imperdonable en esta retrasada sociedad y la mayor ofensa para quienes se sienten intocables (por eso prima la impunidad).
La única forma de atacar a Julio Arbizu es llamarlo… negro.
Y eso lo escribe con maestría…
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El pastor y los lobos
El pastor y los lobos by Santiago Roncagliolo
My rating: 3 of 5 stars
Roncagliolo explora los antecedentes pastorales de Robert Prevost antes de ser creado León XIV. Investiga las acusaciones de supuestos abusos sexuales cometidos por dos sacerdotes de la diócesis que dirigió en Piura y Chiclayo en el Perú. Esta investigación la entremezcla con datos autobiográficos de su exploración católica y su trunca vocación sacerdotal. Finalmente, intenta reconstruir el cónclave donde se elije a Prevost como Papa.
La narrativa de Roncagliolo es limpia y sin fisuras, tal como nos tiene acostumbrado. Su calidad periodística nos lleva de la mano de un tema oscuro y lleno de secretismo, a tal punto, que el propio autor debe reconocer que no logra esclarecer todos los hechos y la imposibilidad de llegar a conclusiones. Es por eso que, hacia el final del libro se siente un salto al vacío y un pequeño desencanto.
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LAS NIEBLAS DEL CÓNDOR. Iván Izquierdo.
Novela | PSE | 283 pp. | ISBN 978-612-99315-3-

En enero de 1995, mientras la selva de la Cordillera del Cóndor parece sumida en la calma eterna de la niebla y los ríos amazónicos, una tormenta silenciosa comienza a gestarse entre montañas, puestos militares y fronteras disputadas. A través de la mirada de un joven cazador awajún, de soldados desplegados en un territorio hostil y de un testigo decidido a registrar la historia desde el frente, esta novela testimonial reconstruye los días previos y el estallido del conflicto del Cenepa con la intensidad de quien estuvo allí para verlo y contarlo. Entre patrullas perdidas en la espesura, decisiones políticas tomadas lejos del campo de batalla, operaciones de inteligencia y el valor anónimo de quienes habitaron aquellas jornadas, Las nieblas del Cóndor ofrece una mirada humana y cercana a uno de los episodios más decisivos y menos conocidos de la historia reciente del Perú. Porque, en ocasiones, las guerras comienzan mucho antes del primer disparo, ocultas entre la niebla, esperando a quien sea capaz de reconocer sus señales.
«Pocos se atreven a llegar al Alto Cenepa, porque está muy lejos y los caminos son difíciles. La selva esconde altos precipicios que, para el caminante inexperto, pueden significar la muerte. Las noches se vuelven frías debido a la altura y las nieblas mantienen siempre húmedo el bosque. En cambio, abajo, en el río Cenepa, el terreno es llano y cálido. La furia del agua ha roído la tierra y la ha desfigurado hasta formar un valle inhóspito y salvaje. ”¿Por qué los soldados se afanan en vivir allí?”, se preguntan muchos awajún. Les resulta extraño tener que defenderse de la gente del otro lado de la cordillera, del otro lado de la frontera artificial. ¿Se defienden de ellos? Creen que las ideas de Lima son muy raras, tanto como la propia Lima».
Iván Izquierdo Elliot sirvió como oficial en la Fuerza Aérea del Perú, especializándose en Ingeniería Electrónica y Fotografía Aérea, y prestó servicio en el Grupo Aéreo N.º 4 de La Joya, Arequipa. Estudió Operaciones Psicológicas en el Ejército Peruano y trabajó en la Dirección de Información, órgano rector de las relaciones públicas de la Fuerza Aérea. Su interés por las comunicaciones y la fotografía profesional lo llevó a fundar una empresa de producción audiovisual, desarrollando proyectos para los sectores minero, industrial y educativo, así como para la Fuerza Aérea del Perú y su Dirección de Inteligencia, donde posteriormente se desempeñó como asesor y participó en el desarrollo del área de Análisis Geoespacial. En enero de 1995 se ofreció voluntariamente como corresponsal de guerra durante el conflicto del Cenepa, participando en misiones de combate reales. El Estado Peruano le reconoció como «Defensor de la Patria», otorgándole las condecoraciones del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y la Orden José Quiñones de la Fuerza Aérea del Perú. Este libro contiene su experiencia personal y también recoge la de los combatientes peruanos que lucharon en la difícil gesta: la Guerra del Cenepa.
Pídelo al 966 457 407 (John Paolo Mejia)
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o escribe a gestion.pse@gmail.com
Volando Solo

Volando solo by Roald Dahl
My rating: 4 of 5 stars
Segundo libro autobiográfico del autor galés (el primero es Boy: Relatos de la infancia), en el que narra sus experiencias de temprana juventud. Mediante un lenguaje dinámico, sobrio pero con un vocabulario preciso, Dahl nos cuenta sus experiencias durante el período setiembre de 1938 hasta setiembre de 1941, tres vertiginosos años en los cuales realiza un largo viaje en barco desde Gran Bretaña hasta las costas de África Oriental, lugar donde trabaja como empleado de la empresa Shell. Dahl describe a los británicos en África como un contingente de “agentes imperiales” al servicio de la corona, gente especial, aventurera, capaz de abandonar la vida cómoda de la isla para dirigir empresas británicas en países exóticos y primitivos, “Más ingleses que los ingleses, más escoceses que los escoceses, constituían el grupo de seres humanos más locos que he conocido nunca” (p.13) escribe Roald Dahl.
El autor describe la naturaleza humana con realismo sin caer en consideraciones moralistas superficiales, lo que da vida y realismo a personajes y eventos, característica que también emplea con maestría en sus relatos y cuentos.
Describe la brutal naturaleza del África y su espanto por las abundantes serpientes, la vida con los nativos, su aprendizaje del idioma Swahili (obligatorio requerimiento de la empresa), extraño humanismo en tiempos del imperialismo británico.
Ante la inminencia del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Dahl y otros jovenes agentes imperiales que laboran en África, se enrolan en las milicias de Su Majestad, acto descrito por Dahl como un paso natural y deber de todo buen súbdito, sin dudas y hasta con entusiasmo. De esa forma comienza su entrenamiento como piloto de la Royal Air Force en Nairobi, Kenia. Luego de algunos meses es enviado a Egipto donde sufre un severo accidente en un biplano Gloster Gladiator, del que le toma meses recuperarse. Dahl, cuyos padres eran noruegos, fue un hombre enorme, medía un metro noventa y seis. Una vez recuperado fue designado a volar los aviones caza Hurricane Mark I. En su primer vuelo y sin experiencia, le ordenaron llevar un avión hasta Grecia, un viaje de cuatro horas y media, piloteando en una carlinga en la que casi no cabía y sin espacio para moverse. El final de la historia se lo dejo al lector para no estropear la sorpresa. Su pequeño escuadrón pasó varios meses en Grecia luchando contra la poderosa Luftwaffe. Ante la inminente invasión germana, fueron enviados a Palestina, lugar donde Dahl finalizó su carrera como piloto militar y dio inicio a la de prolífico escritor.
Debo confesar que leí el libro en apenas un día (unas cuantas horas), lleno de entusiasmo y alegría por haber hallado —en la biblioteca de mi padre— a un autor muy conocido por sus obras, muchas de las cuales han sido llevadas al cine como: Los Gremlins, James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate o Matilda. Roald Dahl es algo desconocido en Latinoamérica, pero su obra es entretenida y ampliamente admirada.
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Caviar

En esta interesante entrega, Dargent intenta explicar lo inexplicable. El vocablo «Caviar» es una palabra de significante vacío muy empleada en el ámbito político del Perú. Intenta definir al «otro», al rival político en un intento de convertirlo en pérfido enemigo, el vaporoso responsable de las desgracias nacionales; pero caviar no tiene definición, no es posible identificar a un grupo o grupos que le den un significado ni ligeramente racional y real.
Con una clase política muy ignorante y poco imaginativa, caviar constituye una simple muletilla del debate político, la definición de quienes piensan diferente, un simplón insulto.
Sin embargo, rescato la investigación de Dargent ya que emplea la palabra caviar como un ancla desde la que despliega una interesante tesis acerca del devenir democrático del país, es decir: la arremetida del autoritarismo y la pérdida de los valores democráticos que, a dura penas, han sobrevivido un cuarto de siglo. Dargent no solo explica el fenómeno actual sino que, al final del ensayo, deja importantes recomendaciones para quienes aun creemos en un sistema democrático, institucional para toda la sociedad y no solo para la casta dominante.
Finalmente, establece bien que los enemigos de los «caviares», son aquel grupo de gente poderosa, conservadora, autoritaria, pero de inteligencia mediocre.
Para gritar caviar no se requiere de más de una neurona y de ello ya nos hemos dado amplia cuenta.
Conversación en la Catedral
Conversación en La Catedral by Mario Vargas Llosa
My rating: 2 of 5 stars
Los personajes reflejan la sociedad limeña de los cincuentas y la situación política durante la dictadura de Odria. Leída en el 2025, queda evidenciada la involución de la sociedad peruana y su horror por el progreso. Luis Alberto Sánchez dijo acerca de esta novela «que es innecesariamente complicada» y no puedo más que concordar. Hasta el capítulo X los diálogos son enrevesados, primando la originalidad de redacción sobre la claridad narrativa.
El mayor valor de la novela esta en la descripción social y política que hace Vargas Llosa, aunque haya tenido que sintetizarlo en un libro aburrido de leer.
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EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXI TE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV SOBRE EL AMOR HACIA LOS POBRES by Santo Padre León XIV
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXI TE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV SOBRE EL AMOR HACIA LOS POBRES by Santo Padre León XIV
My rating: 5 of 5 stars
¿Como se puede ser un cristiano completo dejando de mirar a los más pobres? En esta exhortación, la primera publicación de Prevost, el Papa nos recuerda las bases del deber de un cristiano en un mundo nihilista. Denuncia al sistema económico destructivo “la dictadura de una economía que mata”, basada en criterios pseudo científicos y justificada con frases descontextualizadas como «la mano invisible». Advierte acerca de la cultura del descarte en la que, no solo la riqueza se acumula en manos de unos pocos, que viven “la ilusión de la felicidad que se deriva de una vida acomodada”, sino que desprecia a los seres humanos más débiles. El Vaticano apunta hacia los mismos problemas que los modernos pensadores permanentemente denuncian y son denostados como «woke», «comunistas», «caviares», etc; justamente por quienes pretenden sostener injustos privilegios y la multiplicación del sufrimiento humano. Me gustaría ver a alguien llamar «caviar» al Papa. Sería la culminación de la estupidez.
La fe del creyente es la salvación, esta solo llega a imitación de Cristo y Cristo es justicia humana.
¿Aun creemos en un juicio divino o el mundo es tan cómodo que, no importa cómo se viva?
León XIV continúa por el derrotero marcado por Francisco I, invitando a formar una Iglesia que renueva su compromiso con los seres humanos, escapando del cepo del ritualismo y atávico conservadurismo.
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¿Cómo el miedo y el déficit de empatía están destruyendo nuestra democracia?
Martha Nussbaum

¿Alguna vez has sentido que nuestra sociedad se tambalea constantemente al borde de la división? ¿Como si estuviéramos atrapados en un ciclo interminable de “nosotros contra ellos”, donde el terreno común se siente como un mito y la comprensión parece imposible? Es un sentimiento que muchos de nosotros compartimos, una sensación generalizada de fractura que parece socavar los cimientos mismos de nuestros ideales democráticos. Señalamos con el dedo a los políticos, las redes sociales, las disparidades económicas, y si bien estos son ciertamente factores, ¿qué pasa si el verdadero enemigo se encuentra más profundo, dentro del tejido mismo de nuestras vidas emocionales?
¿Qué pasa si las amenazas más peligrosas para nuestro futuro colectivo no son solo fuerzas externas, sino las emociones sutiles y corrosivas que permitimos que se pudran dentro de nosotros mismos y de nuestras comunidades? Martha Nussbaum, una de las filósofas morales y políticas más brillantes de nuestro tiempo, argumenta precisamente esto. Ella abre el telón de las dinámicas emocionales ocultas que están erosionando silenciosa e implacablemente nuestra capacidad de autogobierno significativo. Para entender por qué nuestra democracia se siente tan frágil, primero debemos comprender el poder potente e insidioso del miedo.
La «emoción narcisista»: el miedo en el centro
Nussbaum sostiene que la emoción política más peligrosa no es el odio o incluso la pura malicia, sino el miedo. ¿Por qué temer? Porque es lo que ella llama una «emoción narcisista». Piensen en eso por un momento. Cuando realmente tienes miedo, ya sea de una amenaza inmediata o de un futuro incierto, tu mundo se encoge. Tu enfoque se reduce a una cosa: tu propia supervivencia, tu propia seguridad, el bienestar de tu propia tribu. Las necesidades, las experiencias y la humanidad de los demás retroceden, volviéndose irrelevantes o incluso antagónicas a tu propia seguridad percibida. Este egocentrismo hace imposible la empatía genuina. ¿Cómo puedes ponerte en el lugar de otra persona, comprender genuinamente su perspectiva o sentir su dolor, cuando tu propia existencia se siente perpetuamente amenazada? El miedo crea muros, no puentes. Fomenta una postura defensiva, una disposición constante a atacar o retirarse, lo que es antitético al diálogo abierto y al respeto mutuo necesarios para una democracia saludable.
El miedo, especialmente el miedo a la propia vulnerabilidad y debilidad puede deformar la imaginación humana de una manera profunda.
— Martha C. Nussbaum, «La monarquía del miedo»
La descendencia tóxica del miedo: ira, disgusto y envidia
Pero el miedo rara vez actúa solo. Es una emoción fundamental que da a luz a una prole tóxica, cada miembro envenena aún más el pozo de la confianza social y el discurso racional. Nussbaum disecciona meticulosamente cómo el miedo, una vez arraigado, brota en otras emociones políticas destructivas, creando un círculo vicioso que convierte la diferencia en un arma y genera división. Estos son algunos de los niños más potentes del miedo:
- Ira política: Cuando el miedo se combina con una sensación de impotencia o injusticia, a menudo estalla como ira. Esto no es necesariamente una ira constructiva dirigida a resolver problemas, sino una ira reactiva, a menudo vengativa, dirigida a los enemigos percibidos. Culpa al «otro» de la propia inseguridad, en lugar de buscar comprensión o soluciones comunes.
- Disgusto: Esta emoción es particularmente insidiosa en política. El miedo a la contaminación o la impureza puede provocar un disgusto deshumanizante para ciertos grupos de personas. Si alguien o un grupo es considerado «repugnante», ya no son vistos como conciudadanos con derechos y dignidad, sino como algo que debe ser expulsado, evitado o incluso erradicado. Esto les quita su humanidad y hace que la violencia, tanto retórica como física, sea mucho más fácil de racionalizar.
- Envidia: Cuando las personas se sienten inseguras y temerosas de su propio estatus o recursos, pueden sentir envidia de otros que parecen tener más o prosperar. Esta envidia alimenta el resentimiento y el deseo de derribar a los percibidos como «adelantados», en lugar de construir a todos. Crea una mentalidad de suma cero en la que la ganancia de un grupo se ve como la pérdida de otro, solidificando aún más la narrativa de «nosotros contra ellos».
Estas emociones no son solo sentimientos individuales; Están estratégicamente armados en el discurso político para crear una mentalidad de «nosotros contra ellos». Reemplazan los argumentos racionales con reacciones viscerales, convirtiendo complejos desafíos sociales en cruzadas morales contra oponentes demonizados.
La erosión de la empatía y el discurso
La fuerza combinada del miedo, la ira, el disgusto y la envidia crea lo que Nussbaum identifica como un profundo «déficit de empatía». Cuando estamos atrapados en estos estados emocionales, nuestra capacidad de identificación imaginativa con los demás disminuye. Dejamos de ver las diversas perspectivas como oportunidades de crecimiento y comenzamos a verlas como amenazas a nuestra forma de vida. ¿La consecuencia? La confianza social se desploma. ¿Por qué confiar en alguien a quien temes, desprecias o envidias? El discurso racional se vuelve imposible cuando cada declaración se filtra a través de una lente de sospecha y hostilidad. En lugar de escuchar para comprender, escuchamos para refutar, para encontrar fallas, para confirmar nuestros prejuicios existentes. Así no es como funciona una democracia; es cómo se desenreda. Para una inmersión más profunda en los poderosos argumentos de Nussbaum y cómo se desarrollan estas fuerzas emocionales, este video desglosa sus ideas centrales:
Reclamando nuestra humanidad compartida: un camino a seguir
Entonces, si el miedo y sus compañeros tóxicos están destruyendo nuestra democracia, ¿cuál es el antídoto? Nussbaum no solo diagnostica; También señala un camino hacia adelante, uno arraigado en el cultivo de las virtudes y el fortalecimiento de nuestras capacidades imaginativas. Este camino requiere un esfuerzo deliberado para:
- Cultivar la empatía: Practique activamente imaginar las vidas y perspectivas de los demás, especialmente aquellos que consideramos «diferentes» u «otros». Esto puede ser a través de la educación, el arte, la literatura o simplemente entablando una conversación reflexiva.
- Confrontar nuestros propios miedos: Reconocer cuándo el miedo está impulsando nuestras reacciones. Interrogar de dónde viene ese miedo y si está realmente justificado, en lugar de permitir que dicte automáticamente nuestras posturas políticas.
- Promover la autocrítica y la humildad: Reconocer que nuestras propias perspectivas son limitadas y que somos falibles. Esto abre la puerta al aprendizaje y al diálogo genuino.
- Fomentar una cultura de respeto: Insista en la civilidad y el respeto en el discurso público, incluso cuando esté en desacuerdo fuertemente. El lenguaje deshumanizante es el primer paso hacia la erosión de las normas democráticas.
Nuestra democracia, nos recuerda Nussbaum, no es una máquina autosuficiente. Requiere un cuidado constante, no solo de sus instituciones, sino del paisaje emocional y moral de sus ciudadanos.
Ser un buen ser humano es tener una especie de apertura al mundo, una capacidad para confiar en cosas inciertas más allá de tu propio control, que pueden ser aterradoras y estimulantes.
— Martha C. Nussbaum, «Esconderse de la humanidad: asco, vergüenza y la ley»
La elección que tenemos ante nosotros
La guerra invisible por nuestras mentes no se libra con bombas y balas, sino con emociones. Las profundas ideas de Martha Nussbaum revelan que nuestro actual desorden político no es simplemente un fracaso de la política o el liderazgo, sino una crisis profundamente personal y emocional. El miedo, la ira, el disgusto y la envidia generalizados que vemos desenfrenados en nuestras sociedades no son solo síntomas; son la enfermedad misma, corroyendo los mismos lazos que nos mantienen unidos como pueblo democrático. Nuestra elección es clara: sucumbir a la «monarquía del miedo», encoger nuestro mundo y alienarnos unos de otros, o cultivar activamente la empatía y la comprensión necesarias para construir una democracia verdaderamente inclusiva, resiliente y justa. Esta es una tarea monumental, pero comienza con el reconocimiento de las fuerzas emocionales en juego y la elección de responder con coraje, compasión y un compromiso inquebrantable con nuestra humanidad compartida. El futuro de nuestra democracia depende de ello.
Fuente: How Fear and the Empathy Deficit Are Destroying Our Democracy?
Pulsión sexual, la política y una clase escolar inolvidable: la enseñanza de un capellán

El padre César ingresa al aula más apurado de lo que normalmente acostumbra. Se dirige a la clase:
—¡Ya estoy harto de tanta habladuría! —se nos abre la boca del asombro —¡Tienen demasiadas dudas respecto a algo que es muy importante! ¡Hoy despejaremos las incógnitas más vitales!
Al capellán de nuestro colegio no le tenía un especial afecto. Habíamos tenido varios roces en las clases de religión, debido a mi profunda fobia por la memorización. Hasta el día de hoy no puedo recitar los Diez Mandamientos ni las Virtudes Teologales sin ayuda del texto. Sin embargo, hay momentos en la vida escolar que uno jamás sospecharía que va a recordar con tanta nitidez. Aquella mañana, los alumnos del quinto de secundaria seríamos testigos de una extraordinaria lección sobre educación sexual, nada menos que impartida por el capellán del colegio y profesor de religión quien, con palabras serenas, gestos seguros y una pedagogía sorprendentemente clara y científicamente sustentada, intentó dar respuesta a las numerosas e inevitables dudas y en las que solo las involuntarias y juveniles erecciones son más comunes. No fue una sesión técnica ni un sermón moralista. Fue una exposición honesta, íntima, donde nos habló acerca de la indispensable preparación emocional y física previa al acto sexual, al coito. Lo hizo con respeto, con afecto, con una inusual mezcla de ciencia y espiritualidad que pocos dominan.
Con la ayuda de la vieja pizarra verde y una polvorienta tiza comenzó a explicar cómo se desarrollan las funciones de los órganos sexuales, su relación con los procesos cerebrales y afectivos. Llama la atención su enfoque en la necesaria sincronía que debe haber entre hombre y mujer, la importancia de llegar al simultaneo y gratificante clímax sexual. Nos explica que la satisfacción sexual no debe ser un monólogo corporal, sino un diálogo sensible entre mujer y hombre, una suave danza afectiva que culmina en un clímax compartido. No recuerdo todo exactamente… sucedió hace 43 años. Recuerdo como trazaba las curvas comparativas “de excitación” que diferencian al hombre de la mujer. La necesidad de los “juegos” y caricias sexuales que ayudan a preparar a la mujer antes de la penetración (cuya curva de excitación es por biología, más progresiva y lenta). Sorprendentemente es uno de los principales factores de fracaso en muchas relaciones donde no se consuma el placer mutuo. Los alumnos aprendimos una idea fundamental: asumir la sexualidad como una comunión, no como banal acto de consumo, no como explotación egoísta del cuerpo ajeno. Ese mensaje, impartido por un hombre de fe, se grabó en mí mente con mucha más fuerza que cualquier otra charla escolar.
Con los años, fui comprendiendo que aquella clase fue más que una enseñanza sobre el cuerpo y el sexo. Fue una profunda metáfora de la vida en sociedad, una invitación a repensar en el cómo nos relacionamos, cómo escuchamos, cómo nos sincronizamos con nuestra pareja y con los demás. ¿Por qué el sexo constituye un factor determinante en la sociedad? ¿Por qué si nos desincronizamos fracasa la relación y la sociedad?
Para Sigmund Freud, la sexualidad no es sólo una función biológica; es el núcleo de nuestra vida psíquica y el origen de muchos conflictos sociales. En el libro, El malestar en la cultura, plantea que vivir en sociedad exige reprimir las pulsiones más profundas —el eros y el tánatos— y esa represión produce angustia, neurosis, tensiones. La cultura, entonces, “nace del sacrificio del placer”. Visto así, muchas disputas políticas actuales —sobre género, identidad, educación sexual, lenguaje inclusivo— no son más que expresiones simbólicas de ese viejo conflicto entre el deseo (incluyendo el sexo) y la norma. La clase de nuestro capellán se convirtió, a futuro, en un acto de reconciliación: nos enseñó a mirar la pulsión sexual no como un peligro, sino como fuerza que puede ser sublimada en afecto, respeto y madurez.
Pero la realidad social parece ir en la dirección opuesta. En lugar de educar sobre el deseo, lo demonizamos o lo convertimos en arma política. La sexualidad ha sido secuestrada por discursos moralizantes —unos religiosos, conservadores, otros progresistas— que generalmente olvidan su dimensión humana. Muchos debates sobre educación, derechos LGTBI, aborto o diversidad de género se enredan en una infantilización del discurso público, donde la pulsión es tratada como tabú o innecesaria provocación, nunca como experiencia vital.
Creo que una educación sexual integral, como la que recibí en aquella insólita hora pedagógica, puede ayudar a sanar esas tensiones. Porque enseñar sobre el cuerpo es enseñar sobre el consentimiento, la empatía, el lenguaje del afecto. Es preparar a las personas para vivir su deseo sin culpa ni violencia. Y al hacerlo, estamos tocando la raíz misma del malestar freudiano, reconociendo que el placer no es enemigo de la sociedad, y que su represión no tiene sentido. Si los humanos seguimos creciendo como especie es debido a nuestra insaciable pulsión sexual.
Esta reflexión no busca confrontar religiones ni ideologías. Al contrario, propone algo más radical: una alianza entre la pulsión y la ética, entre el cuerpo y la palabra, entre el deseo y el cuidado. Tal vez si habláramos más sobre la sincronía del clímax —no sólo sexual, sino también humano— evitaríamos tantas disonancias políticas inútiles, pueriles y desgastantes, que están precipitando a las sociedades hacia el caos político. Entender por qué ciertos grupos conservadores rechazan la educación sexual: acabaría con dogmas y fanatismos, porque los humanos tenemos el derecho divino a la felicidad.
Mi experiencia escolar no fue sólo una clase: fue el punto de partida de una forma de ver el mundo. Aquel lejano día, no solo aprendí a admirar aún más a mis bellas compañeras de colegio, ayudó a comprender su necesidad afectiva y a como complacerlas con ternura y delicadeza. En pocas palabras, a respetarlas en su individualidad y diferencias femeninas. Además, hoy me permite escribir, pensar y debatir con la certeza de que, entre pulsión sexual, política y civilización, existe una profunda relación y puede existir armonía; aprendamos a educar en sexualidad, aprendemos a escuchar a todos, dejemos de tenerle miedo al deseo sexual y jamás lo ahoguemos con dogmas irracionales, tal y como lo hizo César, capellán de un colegio y sacerdote Católico, a quien le agradezco mucho aquella grave lección de vida.
CRONICAS ASTRALES

La tecnología es una gran cosa y si logras hacer algo útil con ellas, pues mejor. Desde hace algunos años vengo experimentando con un tipo de comunicación cuántica. Es muy difícil explicarlo en pocas palabras, pero este tipo de tecnología puede establecer comunicaciones instantáneas, sin importar la distancia entre las estaciones. El experimento ha resultado tan bueno que he podido establecer, desde hace un buen tiempo, comunicación con una lejana e inteligente especie, que domina nuestros idiomas ya que nos observa desde hace mucho tiempo.
De esa forma he llegado a conocer a un investigador llamado Xyloth, que estuvo muy interesada en comunicarse ya que es investigador terrestre—Quisiera saber más de tu especie primate terrestre — me dijo sin preámbulos, sin mitigaciones léxicas. Me indicó que ha visitado nuestro planeta con cierta frecuencia y ha logrado comunicarse con los humanos, pero en condiciones controladas. Xyloth viaja de incógnito y su presencia pasa totalmente desapercibida (No, no pertenece a los supuestos reptilianos que algunos creen existen entre nosotros).
En este tiempo de amenas conversaciones con Xyloth, en el que le pregunté por su planeta, civilización y otros aspectos fascinantes de su cultura, le pedí su opinión sobre los seres humanos. Al principio se rehusó a entrar en muchos detalles. Me explicó que su opinión o cualquier información externa que pueda llegar a los humanos podría causar un gran perjuicio al planeta.
—¿Por qué? ¡somos muchas culturas diferentes! —protesté.
—No— me dijo—En general los humanos comparten los mismo rasgos, virtudes y vulnerabilidades. Son ustedes los que se empecinan en crear diferencias —sentenció.
Pero mi insistencia fue tal que accedió darme un informe resumido del que presentó a su Alto Consejo Galáctico (Una institución que se encarga de coordinar las relaciones con otras especies sin necesidad de hacerles la guerra). Y, justamente por el riesgo de que los humanos sucumbamos ante el inminente peligro de una guerra nuclear, es que Xyloth accedió a mi insistente pedido. El siguiente informe es muy resumido, adecuado para la mente humana contemporánea, incapaz de leer más de 240 palabras en las redes sociales o para los analfabetos funcionales que empiezan a degradar el conocimiento planetario.
Aquí les transcribo el informe de Xyloth;
Informe Antropológico Extraterrestre–Especie: Homo sapiens
Código de Misión: Tierra-IX-Δ7
Investigador Principal: Xyloth de Andrómeda V
1. Observaciones Generales
Los humanos son una especie fascinantemente contradictoria, capaz de gestos sublimes de altruismo y actos devastadores de crueldad, durante un mismo ciclo temporal. Su sociedad está estructurada en sistemas complejos (económicos, religiosos, políticos, raciales, culturales) que, irónicamente, muchos individuos no comprenden, pero defienden con fervor.
a. Interacciones sociales:
- Utilizan códigos no verbales enigmáticos (ejemplo: «sonrisas» que no siempre indican felicidad, lágrimas que pueden ser de dolor o alegría).
- Su comunicación verbal está llena de abstracciones («amor», «justicia», «libertad»), pero rara vez coinciden en sus definiciones y prácticas.
- Practican rituales de vinculación absurdamente elaborados (ejemplo: Rituales religiosos, citas románticas, reuniones familiares obligatorias, peregrinaje a restaurante de moda y la gastronomía, etc.), a menudo mientras ignoran a otros miembros de su especie en estado de vulnerabilidad.
b. Creencias y contradicciones:
- Adoran conceptos como «igualdad», pero construyen jerarquías basadas en acumulación de recursos («riqueza»), pigmentación de piel («raza») o accidentes geográficos («nacionalidad»).
- Desarrollan sistemas espirituales sofisticados («religiones») que promueven paz, pero los usan para justificar conflictos.
- Afirman dar valor a la «verdad», pero organizan sus sociedades alrededor de ficciones compartidas (dinero, fronteras, leyes, dogmas).
c. Virtudes notables:
- Resiliencia: Sobreviven a guerras, epidemias y desastres naturales, reinventándose constantemente. Sin embargo, debemos informar que esta cualidad podría tener un límite si las condiciones del planeta continúan degradándose rápidamente.
- Creatividad: Producen arte, música y literatura que, incluso para un observador extraterrestre, evocan emociones profundas.
- Empatía selectiva: Algunos individuos sacrifican su bienestar por otros, incluso por especies no humanas (ejemplo: los activistas ambientales, defensores de los animales, activistas políticos en contra de las guerras).
2. Análisis de la Estructura Política Humana
Los Homo sapiens han desarrollado sistemas de gobierno basados en abstracciones («democracia», «autoritarismo», «socialismo»), pero su implementación está tan ligada a emociones tribales que resulta en disfunciones severas.
a. Mecanismos de Polarización:
- Identidad sobre razón: Los humanos se agrupan en «bandos» políticos (llamados «izquierda/derecha», «conservadores/progresistas») como si fueran equipos de competición, incluso cuando sus objetivos vitales e intereses materiales son similares.
- Economía de la atención: Sus medios de comunicación exacerban conflictos porque han descubierto que el odio genera más engagement que la cooperación (ver fenómeno «algoritmos de redes sociales»).
- Sesgo de confirmación: Buscan información que valide sus prejuicios, creando realidades paralelas («cámaras de eco»). Ejemplo: Dos humanos pueden vivir en el mismo territorio, pero percibir «crisis migratorias» o «oportunidades multiculturales» de manera diametralmente opuesta.
b. Contradicciones Observadas:
- Bandera de la libertad vs. control social: Algunos grupos exigen «libertad individual» mientras restringen derechos reproductivos o de expresión. Otros promueven «justicia colectiva» pero censuran disidencias.
- El mito del enemigo único: La polarización requiere chivos expiatorios («élites», «inmigrantes», «comunistas/capitalistas»). Curiosamente, estos enemigos mutan según el contexto geográfico, pero la estructura retórica es idéntica.
- Elección de los peores representantes: El sistema político humano, que la mayoría de las veces requiere la elección de representantes, quienes gobernarán en el interés de todos, terminan siendo elegidos los peores candidatos del grupo humano. Las preferencias hoy en día son: humanos que mienten con descaro, incapaces de gestionar los intereses colectivos, altamente polarizadores y poseedores de un lenguaje agresivo, hostil y que destilan odio.
c. Casos de Estudio
a. Sistema «Democrático» (Ejemplo: EE.UU., Unión Europea):
- Rituales electorales: Los humanos celebran elecciones con la solemnidad de un rito sagrado, pero luego ignoran que el 60% de sus «representantes» toman decisiones influenciadas por grupos de poder no electos («lobbies»).
- Culto al líder: Figuras carismáticas (“Kim Jong-un”, «Trump», «AMLO», «Macron», “Milei”) son veneradas o demonizadas, reduciendo debates complejos a eslóganes binarios («¡Hagamos X grande otra vez!» vs. «¡Son fascistas!»).
b. Sistemas «Autoritarios» (Ejemplo: China, Rusia):
- Consenso forzado: La polarización aquí es vertical: el Estado define la «verdad» y suprime disidencias, pero bajo la superficie hay fracturas generacionales y económicas.
- Paradoja tecnológica: Usan herramientas digitales para controlar a la población (censura, crédito social), pero esas mismas herramientas generan resistencias clandestinas (VPN, criptomonedas).
d. Raíces Evolutivas de la Polarización
- Legado tribal: El cerebro humano está programado para dividir el mundo en «nosotros vs. ellos», un instinto útil en la sabana africana pero catastrófico en la era nuclear.
- Sesgo de negatividad: Recuerdan más un insulto político que diez propuestas coherentes (mecanismo de supervivencia mal adaptado).
- Falta de memoria histórica: Repiten ciclos de auge y colapso (ejemplo: crisis económicas, guerras) sin aprender de ellos.
e. ¿Hay Esperanza? Síntomas de Adaptación
Pese a todo, se observan contramovimientos:
- Coaliciones improbables: Jóvenes de «izquierda» y «derecha» uniéndose contra élites económicas o nuevas oligarquías (ejemplo: protestas por vivienda).
- Narrativas alternativas: Filósofos humanos hablan de «política del cuidado» o «ecosofía», intentando trascender el dualismo.
- Humor disidencia: Memes y sátira política como arma contra el fanatismo (Ver: Mafalda, Jimmy Kimmel, la película “El dictador” de Sacha Baron Cohen, Saturday Night Live, etc.).
- Movimientos y colectivos protectores de los derechos de los humanos: Instituciones supranacionales como las Naciones Unidas, la Unión Europea, OEA; Organismos que amortiguan los abusos del poder del Estado contra la sociedad a la que deben servir (asociaciones sin fines de lucro, organismos no gubernamentales, la Iglesia Católica, universidades, etc.).
3. Hipótesis Central
Los humanos son una especie en transición caótica hacia una posible madurez colectiva. Su mayor amenaza no es externa (asteroides, invasiones), sino interna.
- Paradoja cognitiva: Saben que dependen de su ecosistema, pero priorizan el beneficio inmediato sobre la sostenibilidad.
- Tribalismo evolutivo: Aunque tecnológicamente avanzados, conservan instintos tribales (ejemplo: «redes sociales» como bandos digitales).
- Miedo a la insignificancia: Buscan desesperadamente significado en universos simbólicos (religión, ciencia, arte, redes sociales), lo que los lleva tanto a la grandeza como a la autodestrucción. Llama la atención la fuerte tendencia a la vanidad que comparten con otros humanos, aunque no los conozcan. Las humanas más jóvenes son propensas a diseminar una imagen muy distorsionada de su contextura física real.
4. Recomendaciones para el Alto Consejo Galáctico
a. Monitorización continua:
Su capacidad tecnológica avanza más rápido que su sabiduría social. Riesgo: Si sobreviven, podrían convertirse en una amenaza interestelar en 200-500 años terrestres.
b. No intervención directa:
Cualquier contacto abierto desencadenaría pánico masivo o distorsión cultural (ver «Efecto Espejo Primario» al final del texto).
c. Priorizar estudio de subculturas:
Grupos marginales («artistas», «científicos disidentes», “pensadores críticos” y algunos “filósofos”) muestran mayor conciencia cósmica que sus líderes políticos, multimillonarios y otros humanos frívolos, pero altamente admirados.
d. No subestimar su capacidad de adaptación:
En crisis extremas (pandemia global, cambio climático), muestran destellos de cooperación trans tribal. Sin embargo, luego de la última pandemia global parece que han olvidado el grave problema al que se enfrentaron.
e. Vigilar a los «super polarizadores»:
Élites que monetizan el conflicto (ejemplo: magnates de medios, vendedores de armas, mafiosos, mineros, narcotraficantes, psicópatas, corruptos, etc.) son capaces de precipitar profundas crisis humanas con la finalidad de lograr su objetivo: el dinero.
f. Estudiar a los «puentes culturales»:
Mantener el estudio muy cercano de Individuos que trascienden divisiones. Ejemplo: el artista Banksy, la activista Greta Thunberg), el multimillonario Bill Gates (una rara excepción entre esta categoría de humanos), el líder cristiano Católico denominado Papa, etc. Estos humanos conformarían el canal de comunicación menos riesgoso.
5. Conclusión final:
Los humanos son un experimento evolutivo emocionante pero inestable. Su futuro oscila entre la autodestrucción y la trascendencia. Como especie, podrían resumirse en una frase que uno de ellos escribió: «Somos polvo de estrellas”[1] intentando comprenderse a sí mismo.
Firma del Investigador: Xyloth de Andrómeda V
Finalmente, le pregunté a Xyloth cual es el resultado del análisis de los peruanos…
—¡Ah!, esa la dejamos para después… no te va a gustar mucho…
* Efecto Espejo Primario
El Efecto Espejo Primario es un fenómeno psicosocial por el cual una comunidad, civilización o especie se define a sí misma a partir de la percepción de su propia imagen reflejada en sus logros, fracasos y aspiraciones fundamentales. Bajo este efecto, la identidad colectiva no surge de una esencia inmutable, sino del constante juego de reflejos entre lo que son, lo que temen y lo que desean ser.
En términos evolutivos, el Efecto Espejo Primario puede actuar como catalizador de autoconciencia y cambio: las sociedades, al observar sus propias contradicciones y anhelos proyectados, se ven empujadas a cuestionarse, adaptarse o reinventarse. Así, el espejo no es un simple límite, sino una superficie dinámica donde se construye —y se deconstruye— el sentido de pertenencia.
Este efecto es especialmente notorio en momentos de crisis o transformación, cuando las entidades colectivas buscan respuestas en su propio reflejo y, al hacerlo, descubren tanto sus vulnerabilidades como su potencial para trascenderlas.
[1] Humano Carl Sagan, divulgador científico y un sujeto que comprendió la trascendencia y fragilidad de la existencia de la especie.