La garlopa muerde el fino ébano del diapasón. Con mano firme y confiado en su vasta experiencia, el luthier efectúa la delicada maniobra. Con suaves y rítmicas pasadas, la afilada hoja afeita pequeñas virutas del costoso ébano. No hay mucho lugar para el error.
Atravesamos una pesada puerta hacia un amplio espacio colmado de maderas y máquinas, es la catedral personal de Antonio Huamaní. Es un privilegio capturar la vida de un artista, si esto implica rodearme de madera aún mejor, debido a mi especial relación con ella. El taller del luthier es la mezcla perfecta. Tener el privilegio de observar la creación de un instrumento musical es como un retorno al pasado, una máquina del tiempo que nos alivia del mundo superficial e instantáneo.
Transformar finas tablas de centenaria fibra en aparatos de sublime belleza, requiere el mayor cuidado, altísimas y exclusivas habilidades (no hay dinero para adquirir estos conocimientos) y una pasión que sobrepasa lo conocido. Las manos del artista empuñan con exquisita seguridad los afilados aceros de las herramientas, básicas, pero perfectas.
La sierra de cinta llena el templo con su potente ulular, es difícil hablar. Los rápidos dientes de la larga hoja desgarran la madera del cuerpo de la guitarra guiada con precisión —en mis manos de aficionado constituiría un absoluto desastre— pienso. El corte sigue el contorno del trazo a lápiz y el cordófono toma otra forma, más femenina, más sensual. La música también es imagen, forma, tacto. Cada instrumento está destinado a crear sonidos y también admiración.
La música empieza en estos profanos altares de la madera denominados banco de carpintero, donde el experto luthier va cortando, uniendo, encolando, cepillando, lijando, pintando y puliendo. Cajas, mástiles, clavijeros, volutas, diapasones, cordales y puentes, nacen mediante un proceso similar al del escultor: eliminar el material sobrante. Entonces, un luthier es diseñador, escultor, pintor, músico y también… ebanista.
El cliente solicita, brinda las pautas para su musical deseo, prueba, dirige —no exige—. Como en toda buena catedral, aquí hay paciencia, armonía, como los sonidos que estos instrumentos producirán algún día. Todos saben que lo bueno demora. ¿Deseas algo rápido? Para eso están las tiendas. El verdadero maestro busca algo a la medida de su arte y sabe que toma tiempo.
Quedo agradecido con Antonio Huamaní y sus colaboradores, espero poder regresar y continuar con este ensayo gráfico y disfrutar del calor del fuego de su incomparable arte.
El régimen de Nicolás Maduro no es solo un peligro para sus ciudadanos, también podría serlo para toda la región, pero existen alternativas para ponerle fin.
Creer en elecciones libre, honestas y con resultados veraces en pleno régimen dictatorial, es un ejercicio de ilusos. La historia latinoamericana está llena de ejemplos de dictadores que usualmente pretenden perpetuarse en el poder. Recordemos a los antiguos regímenes militares de casi toda América Latina, los que hoy vienen siendo reemplazados por gobiernos civiles elegidos democráticamente, pero que camaleónicamente se convierten en sátrapas autoritarios como Díaz Canel, Morales, Ortega, Bukele, Giammattei, Chávez, Fujimori, etc. (sin entrar en más detalle de una histórica lista). Sin importar si es de “izquierda” o “derecha”, el autoritarismo y la perpetuación en el poder es una constante del poder, es la enfermedad latinoamericana. Nicolás Maduro es otro bacilo más de esa enfermedad y, hasta el momento, a prueba de anticuerpos. Una vez que el autoritarismo gana, la democracia queda inerme ante la fuerza de las armas, porque lo que da soporte al autoritarismo son las fuerzas armadas y la policía, detentadores del monopolio de la violencia, paradójicamente asegurado (y positivamente necesario) por las reglas democráticas. De nada valen resoluciones supranacionales o los gritos destemplados de la diplomacia aficionada, ante el mortal plomo. De nada.
El vapuleado pueblo venezolano le quedan pocos caminos posibles. Primero, ejercer su derecho a la insurgencia popular, enfrentar a las fuerzas armadas y la policía a sabiendas que el camino estará regado de cadáveres. Segundo, apelar para que los organismos supranacionales y las Naciones que defienden la libertad jueguen las cartas legales y ejercer presión sobre el régimen, negociando una transición pacífica. El reconocimiento de los Estados Unidos y la mayoritaria adhesión de los países latinoamericanos al legítimo ganador de las elecciones, Edmundo Gonzales, es un paso crucial en esta dirección. Tercero —y en simultáneo— realizar las operaciones clandestinas que debilitarían al régimen de Maduro. El continente americano tiene experiencia en el juego encubierto, el que se libra bajo la mesa de las apariencias, del dinero que compra uniformes y conciencias a todo precio; el mismo juego que precipitó la caída de Alberto Fujimori. El régimen chavista tiene demasiado tiempo en el poder y eso le otorga la posibilidad de reprimir cualquier rebelión, como la operación “toc-toc” que se estaría llevando a cabo para la persecución de los opositores del gobierno dictatorial.
La regla del juego la impone quien lleve la cartera más codiciada y demuestre interés legítimo en regresar a Venezuela por el camino de la libertad y la democracia, pero solo el tiempo demostrará el legítimo interés en derrocar al régimen y detener la influencia geopolítica de China, Rusia e Irán en Sudamérica.
Fernando de Szyszlo es uno de los artistas plásticos de mayor renombre. Su obra trasciende fronteras y es orgullo nacional. La obra de Szyszlo no es fácil, porque el abstractismo y la vanguardia provocan más de un levantar de ceja —conozco a alguien que colgó uno de sus cuadros al revés, error cómico y común— Los vecinos de San Isidro tenemos el privilegio de disfrutar un importante testimonio del artista. En la plaza Leoncio Prado se yergue un gran monumento metálico que corona árboles y jardines, es la impresionante escultura “Trashumantes” de Szyszlo.
Dos personajes estilizados se erigen uno al lado del otro, como dos trotamundos, como pareja de errantes viajeros, como los nómadas globales de la actualidad. El círculo que los acompaña podría representar al planeta, el globo que desean conquistar; pero eso es solo la especulación de mis ojos. No es casualidad que esté rodeada de dos importantes hoteles, palacios y metáforas arquitectónicas de los viajeros, de los trashumantes. Cuando fue inaugurado, el espejo de agua con la cascada que la circunda y las luces del nadir creaban un impresionante y espectral efecto sobre la escultura. Adicionalmente, la acompaña un hermoso prólogo de Mario Vargas llosa, escrito en una piedra que por el paso del tiempo ha perdido su lustre y legibilidad.
Hoy no hay más agua, no hay espejo, y solo pobres luces que ni encienden, ¿desde cuándo? No lo sé. Parafraseando al nobel le transmito la idea a los funcionarios municipales, “entre nosotros también es posible hacer una obra”, una obra denominada: mantenimiento. El arte no es solo ornato, también es estética, filosofía, pensamiento. Es signo de civilización el aprecio y respeto por el arte.
La fotografía es un arte placentero, retratar a personas es exhilarante y, si las personas son especiales, es como capturar la inmortalidad. Baldomero Pestana comprendió esto desde que aprendió a fotografiar en Buenos Aires. Nacido en Lugo (Galicia 1917-2015) emigró a Argentina siendo un niño. En 1957 se traslada a Perú trabajando en la revista Caretas y Fanal. Ante su lente desfilaron figuras como Mejía Baca, Riberyro, Vargas Llosa, Salazar Bondy, Ciro Alegría, Bryce, Arguedas, Eielson, Blanca Varela, Szyszlo, Grau, Scorza, entre decenas más. Continuó su trabajo en Europa en donde continuó inmortalizando a personajes de las artes y la literatura.
Llama la atención sus encuadres precisos y el contexto que acompaña a sus sujetos. Pestana empleaba la suave luz de Lima, difuminada naturalmente por la eterna capa de nubes que la hacen melancólica, posiblemente, como sus propios retratados. En ciertos retratos, Pestana crea un exagerado “techo”, un inusual espacio entre la cabeza del sujeto y el borde superior del encuadre. Si, solo un maestro rompe las reglas de lo convencional para obtener una propuesta original.
Mario Vargas Llosa prologó un libro sobre Pestana redondeando magistralmente el opúsculo del artista.
«En la Lima de aquellos tiempos ser un artista o un escritor equivalía a ser un marginado, un paria, un loco benigno»
Vargas Llosa se refiere a la Lima de los sesenta, sin embargo, los artistas sigue sufriendo marginación en la actual era del hedonismo, el materialismo y la foto trivial del celular. Vargas llosa continúa.
«El valor de estas fotografías es resucitador, pues revive, o debería servir para revivir, el espíritu que impregnó a un grupo de personas que luchó ferozmente por entregarse a su vocación con la generosidad desenfrenada con que uno se enamora por primera vez»
En el Perú la historia se muerde la cola y los artistas de hoy siguen “luchando ferozmente” por su vocación y Pestana resulta victorioso e inspirador.
Se puede ver la exposición en el Palacio Municipal y de la Cultura de San Isidro ubicado en el Bosque del Olivar.
Mr. Smith comes to his office with the desire to know the world political, economic and financial events. He is responsible for managing a huge portfolio of clients and billions of dollars to be invested globally. The grey skyline of the City of London is the framework for his millionaire investments. The war between Ukraine and Russia, the overflowing military operations in Israel, the tensions in Asia due to Chinese expansionism and the constant eruptions of war in Africa, have been reducing the areas with investment opportunities. Latin America is always among their options; however, some countries have better results than others. He knows that the political factor is very important since Latin Americans have the habit of destroying each other.
His company invests in the best strategic analyses that condense the most salient facts, it also has subscriptions to prestigious media such as Bloomberg, Business Week, TASC, Barron’s, Kiplinger’s, Wall Street Journal, Forbes, Financial Times and The Economist. The latter heads the pile of information that must be reviewed today. Smith begins to browse the magazine and comes across an article that catches his attention, it is about Peru, «Congress Rules[1]«. The headline alarms him because the day before his collaborators had recommended a significant investment in the Andean country. He is no stranger to Dina Boluarte’s political problems, the precariousness of her government or the financial risk that Peruvian politics represents. The subtitle catches his attention even more: «Lawmakers are dismantling institutions”. This is serious. Smith arrives at a very important paragraph that reflects the interests of legislators and the future of the country:
«Congress repealed a law to curb illegal mining, neutralized a body charged with regulating for-profit colleges that serve the poorest students, and allowed thousands of teachers, who failed basic exams, to return to the classroom.»[2]
Assholes, they don’t care about the future of the country or the health of the companies that invest millions in mining, Smith thinks, ignorance is daring. Who wrote this? — he realizes that it’s an editorial article — Fuck! — Continue with the worrying reading:
«One of the decisions [of the Constitutional Court] has allowed Congress to initiate new spending measures, which the Constitution itself prohibits. That is bad for Peru’s fiscal credibility that cost him so much to earn. Lawmakers have approved nearly 50 billion soles ($13 billion) in extrabudgetary spending so far, according to the fiscal council, an official advisory body. In the past, the Chancellor of the Exchequer tended to restrict the populist whims of lawmakers, but he was silent as Congress granted bonuses to pensioners and judges, crafted regressive tax breaks, and ignored his own limit on the fiscal deficit.»[3]
Wow, things are going to get bad if they keep spending money like this,» he frets. Read the sentence of the former Minister of Economy Alonso Segura: «There is no longer an adult in the room». He can’t help but smile. At this point, his options to invest in Peru are beginning to falter: «Well, will it be possible to leave Peru for future investments?» Smith wonders as he continues reading.
«Many Peruvians hope that the next elections, scheduled for 2026, will bring better leadership. The omens are not good. More than 30 parties plan to participate. Improbably, Mr. Fujimori, who is 85, says he plans to run again. And the next president will face an empowered Congress.»[4]
Smith closes the magazine, approaches the phone and communicates with the person in charge of the portfolio: «Peru is fucking out!«.
[1] The Economist. Print edition of July 20, 2024.
[2] The Economist. Peru ́s president survives because she ́s not in charge. July 18th, 2024.
El señor Smith llega su oficina con el afán de conocer los acontecimientos políticos, económicos y financieros. Es responsable del manejo de una enorme cartera de clientes y miles de millones de dólares para ser invertidos globalmente. El gris horizonte de la City londinense es el marco de sus millonarias inversiones. La guerra entre Ucrania y Rusia, las desbordadas operaciones militares en Israel, las tensiones en Asia debido al expansionismo Chino y las constantes erupciones bélicas en África, vienen reduciendo las áreas con oportunidades de inversión. América Latina siempre está entre sus opciones, sin embargo, algunos países tienen mejores resultados que otros. Sabe que el factor político es muy importante ya que los latinoamericanos tienen la costumbre de destruirse mutuamente.
Invierte en los mejores análisis estratégicos que condensan los hechos más resaltantes, también dispone de suscripciones a prestigiosos medios como Bloomberg,Business Week, TASC, Barron´s, Kiplinger´s, Wall Street Journal, Forbes, Financial Times y The Economist. Esta última encabeza la pila de información que hoy debe revisar. Smith comienza a ojear la revista y se topa con un artículo que llama su atención, es sobre el Perú, “Congress Rules[1]”. El encabezado lo alarma por que el día anterior sus colaboradores habían recomendado una importante inversión en el país andino. No es ajeno a los problemas políticos de Dina Boluarte, la precariedad de su gobierno ni del riesgo financiero que representa la política peruana. El subtítulo llama aún más su atención: “Los legisladores están desmantelando instituciones”. Esto es grave. Smith llega a un párrafo muy importante que refleja los intereses particulares de los legisladores y sobre el futuro del país:
«El Congreso derogó una ley para frenar la minería ilegal, neutralizó un organismo encargado de regular las universidades con fines de lucro que atienden a los estudiantes más pobres y permitió que miles de maestros, que no aprobaron los exámenes básicos, regresen a las aulas»[2].
Assholes, no les importa el futuro del país ni la salud de las empresas que invierten millones en minería — piensa Smith— la ignorancia es atrevida. Who wrote this? — se percata que es un artículo editorial — fuck! — Sigue con la lectura:
«Una de las decisiones [del TC] ha permitido al Congreso iniciar nuevas medidas de gasto, que la propia Constitución prohíbe. Eso es malo para la credibilidad fiscal peruana que tanto le costó ganar. Los legisladores han aprobado casi 50.000 millones de soles (13.000 millones de dólares) en gastos extrapresupuestarios hasta ahora, según el consejo fiscal, un organismo asesor oficial. En el pasado, el Ministro de Economía tendía a restringir los caprichos populistas de los legisladores, pero guardó silencio mientras el Congreso otorgaba bonos para pensionistas y jueces, elaboraba exenciones fiscales regresivas e ignoraba su propio límite para el déficit fiscal»[3].
Wow!, las cosas se van a poner muy mal si es que siguen gastando dinero así —se inquieta. Lee la sentencia del exministro de economía Alonso Segura: “Ya no hay un adulto en la habitación”. No puede evitar sonreír. A estas alturas sus opciones por invertir en el Perú comienzan a tambalearse —Bueno, ¿será posible dejar al Perú para futuras inversiones? — se pregunta Smith mientras continúa la lectura.
«Muchos peruanos esperan que las próximas elecciones, previstas para 2026, traigan un mejor liderazgo. Los augurios no son buenos. Más de 30 partidos planean participar. Improbablemente, el señor Fujimori, que tiene 85 años, dice que planea postularse de nuevo. Y el próximo presidente se enfrentará a un Congreso empoderado»[4].
Smith, cierra la revista, se acerca al teléfono y se comunica con el encargado de la cartera: “Perú is fucking out!”.
[1] The Economist. Edición impresa del 20 de julio del 2024.
[2] The Economist. Peru´s president survives because she´s not in charge. July 18th 2024.
Is there really an invisible hand that regulates the market?
Adam Smith statue in Edinburgh
Javier Milei says that his tousled hair is combed by «the invisible hand of the market.» The mainstream Peruvian economists of the 1990s claimed that the «invisible hand of the market» would produce the «dripping», in short, that national growth would benefit everyone. Why do the liberal economists—especially the neoliberal ones—of the world repeat and sustain the principles of the model in «the invisible hand»? What is «the invisible hand»?
In 1776 the Scottish philosopher Adam Smith published the famous work The Wealth of Nations[1], for many, the first treatise on capitalism and in which he used the famous metaphor «the invisible hand»; for this reason, he is named as «the father of economics».
Adam Smith was neither an economist nor a promoter of capitalism, he was a humanist philosopher who keenly observed how the prevailing mercantilist system worked at the time (mercantilism is not the same as capitalism). Smith’s first book was even called «Theory of Moral Sentiments«, a humanist and critical text that was published in 1759 and laid the ethical, philosophical and economic foundations for his future works.
The metaphor of the «invisible hand» only appears in the book The Wealth of Nations, only once in the entire extensive work, specifically in chapter 2 of book IV entitled: » Of Restraints upon the Importation from foreign Countries of such Goods as can be produced at Home”; this chapter describes what we would call today, an economic «nationalism».
“By restraining, either by high duties or by absolute prohibitions, the importation of such goods from foreign countries as can be produced at home, the monopoly of the home market is more or less secured to the domestic industry employed in producing them[2]”.
Currently, the United States and the European Union are increasing tariffs on Chinese products to halt the Eastern power’s economic advance. These kinds of measures work against free trade, but they certainly protect local industry. It is the same as the Peruvian economic model of the seventies and eighties, with high tariff barriers.
«But a capital employed in the home trade, it has already been shown, necessarily puts into motion a greater quantity of domestic industry and gives revenue and employment to a greater number of the inhabitants of the country, than an equal capital employed in the foreign trade of consumption. «
Smith recognizes that investment in society itself brings benefits to the country’s industry. He does not propose an economic autarchy, simply, he is discovering the dynamics that occur in the market governed by the mercantilist model of the time.
The metaphor of the «invisible hand» appears several paragraphs later.
«He generally, indeed, neither intends to promote the public interest, nor knows how much he is promoting it. By preferring the support of domestic to that of foreign industry, he intends only his own security; and by directing that industry in such a manner as its produce may be of the greatest value, he intends only his own gain, and he is in this, as in many other cases, led by an invisible hand to promote an end which was no part of his intention”.
The capitalist invests money seeking his own benefit, moreover, he generally does so thinking only of his own benefit; however, Smith observes that, if the investment is made within his own society, it will produce an unexpected, unforeseen, casual effect. Smith employs the metaphor of «the invisible hand» to describe a non-deliberate effect; This explanation is far from the common meaning of «autonomous market regulation», because there is no perfect market.
On the contrary, when the neoliberal model was adopted during the 1980s, the United States dismantled its productive industry to move it to Asian countries, especially China. Extremely cheap labor countries that helped companies to reduce costs dramatically. As predicted by Adam Smith, what it produced is that the United States today depends on Chinese manufactures, a country to which they transferred their technical knowledge, benefiting the Asian giant. The «invisible hand» worked well, but for the economic rival. In Peru, the economists who promoted neoliberalism in the nineties repeated the phrase like a mantra, a kind of magic spell that would produce the long-awaited prosperity. The deregulation of the financial market (non-existent in the time of Adam Smith) was achieved to produce what we are witnessing today, a precarious economic model, vulnerable to international ups and downs, a pandemic and political turmoil.
If Adam Smith were alive, it is most likely that when studying the model adopted by today’s capitalism, he would criticize the decisions that the world has been making; in addition, he would look at Javier Milei’s hair and would certainly say: «keep it up, because no invisible hand will comb your hair».
Javier Milei President of Argentina
[1] Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations.
[2] Smith, Adam. The Wealth of Nations: Filibooks Classics (Illustrated) (English Edition) (p. 440). Filibooks. Kindle edition. (Note: translations are my own).
¿Existe realmente una mano invisible que regula el mercado?
Estatua de Adam Smith en Edimburgo
LA MANO INVISIBLE
¿Existe realmente una mano invisible que regula el mercado?
Iván Izquierdo Elliot
11/06/2024
Javier Milei afirma que a su alborotado cabello lo peina “la mano invisible del mercado”. Los economistas del mainstream peruano de los noventa afirmaban que “la mano invisible del mercado” produciría el “chorreo”. En pocas palabras, que el crecimiento nacional beneficiaría a todos. ¿Por qué razón los economistas liberales —especialmente los neoliberales— del mundo repiten y sustentan los principios del modelo con el argumento de una metáfora? ¿Qué es “la mano invisible”?
En 1776, el filósofo escocés Adam Smith publicó la famosa obra La Riqueza de las Naciones[1], para muchos, el primer tratado sobre el capitalismo, en la que utilizó la famosa metáfora “la mano invisible”; por ello lo nombran como “el padre de la economía”. Adam Smith no fue ni economista ni propulsor del capitalismo, fue un filósofo humanista que observó agudamente cómo funcionaba el sistema mercantilista imperante en la época. Mercantilismo no es igual a capitalismo. Incluso, el primer libro de Smith se denominó Teoría de los sentimientos morales[2], un texto humanista y de crítica social que fue publicado en 1759 y sentó las bases éticas, filosóficas y económicas de sus futuros trabajos. La metáfora de la “mano invisible” recién aparece, una sola vez, en toda la extensa obra La Riqueza de las Naciones, específicamente en el capítulo dos del libro IV titulado: “De las restricciones a la importación de países extranjeros de las mercancías que puedan producirse en el país”; dicho capítulo describe en general lo que hoy en día llamaríamos un “nacionalismo” económico.
“Al restringir, ya sea mediante derechos elevados o mediante prohibiciones absolutas, la importación de mercancías de países extranjeros que puedan producirse en el país, el monopolio del mercado interno queda más o menos asegurado a la industria nacional empleada en su producción.”[3].
Actualmente, los Estados Unidos y la Unión Europea aumentan los aranceles de los productos chinos con el afán de detener el avance económico de la potencia oriental. Este tipo de medidas funcionan contra el libre mercado, pero ciertamente protegen la industria local. Es igual al modelo económico peruano de los setenta y ochenta, de altas barreras arancelarias.
“Pero ya se ha demostrado que un capital empleado en el comercio interior pone necesariamente en movimiento una mayor cantidad de industria doméstica y da renta y empleo a un mayor número de habitantes del país que un capital igual empleado en el comercio exterior de consumo[4]”.
Smith reconoce que la inversión en la propia sociedad trae beneficios a la industria del país. No propone una autarquía económica, simplemente, está descubriendo las dinámicas humanas que ocurren en el mercado regido por el modelo mercantilista de la época. La metáfora de la “mano invisible” aparece en el mismo capítulo, varios párrafos después.
“De hecho, en general [el capitalista], no tiene la intención de promover el interés público, ni sabe cuánto lo está promoviendo. Al preferir el apoyo de la industria nacional al de la extranjera, sólo pretende su propia seguridad; y dirigiendo esa industria de tal manera que su producto sea del mayor valor, sólo pretende su propio beneficio, y en esto, como en muchos otros casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no formaba parte de su intención[5]”.
El capitalista invierte el dinero buscando su propio beneficio, es más, generalmente lo hace solo pensando en su beneficio sin importarle las consecuencias; sin embargo, Smith observa que, si la inversión se realiza en el seno de su propia sociedad producirá un beneficio inesperado, imprevisto, casual. Smith emplea la metáfora “la mano invisible” para describir el efecto no deliberado; esta explicación dista mucho del significado común de la “regulación autónoma del mercado”, porque no existe mercado perfecto.
Cuando se adoptó el modelo neoliberal durante los años ochenta, los capitalistas estadounidenses y europeos desmontaron la mayor parte de sus medios de producción trasladándolos al Asia, especialmente China, buscando beneficiarse con la mano de obra extremadamente barata, disminuir costos y maximizar utilidades. Esto ha producido el rápido crecimiento de China, que se ha beneficiado con el conocimiento técnico occidental y ha logrado su posicionamiento como potencia mundial. Las observaciones de Smith se cumplieron, “la mano invisible” funcionó muy bien, pero para el nuevo rival económico y geopolítico.
En el escenario peruano, los economistas y políticos neoliberales de los noventa repetían la metáfora como mantra, una especie de conjuro mágico que produciría la tan anhelada prosperidad general. Lograron la desregulación del mercado financiero (inexistente en la época de Adam Smith), la promoción de los monopolios y la profundización del extractivismo. El precario modelo económico del Perú colapsa, vulnerable a los vaivenes internacionales, a las economías ilegales, a una pandemia y el desbarajuste político. Si Adam Smith viviera, lo más probable es que al estudiar el modelo adoptado por el capitalismo moderno, criticaría las decisiones que el mundo viene tomando; observaría el pelo de Javier Milei y diría: “seguí así, porque ninguna mano invisible te peinará”.
[1] Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations.
[2] Smith, Adam. Teoría de los sentimientos morales (p. 3). Fondo de Cultura Económica.
[3] Smith, Adam. The Wealth of Nations: Filibooks Classics (Illustrated) (English Edition) (p. 440). Filibooks. Edición de Kindle. (nota: las traducciones son propias).
[4] Smith, Adam. The Wealth of Nations: Filibooks Classics (Illustrated) (English Edition) (p. 440). Filibooks. Edición de Kindle. (nota: las traducciones son propias).
[1] Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations.
[2] Smith, Adam. The Wealth of Nations: Filibooks Classics (Illustrated) (English Edition) (p. 440). Filibooks. Edición de Kindle. (nota: las traducciones son propias).
One in eight Americans is poor; but also, one in three Peruvians. In the richest country in the world and in a third world country like Peru, it is equally shameful. In both societies, poverty tries to be made invisible, hidden, denied; the poor are intended to be blamed for their condition; fallacious reflections such as «teach to fish instead of receiving» and similar thoughts appear; Faced with the grotesque spectacle of poverty, we disconnect our capacity for empathy.
As I indicated earlier, only two out of three Peruvians do not suffer the blow of poverty; the ruling class, the middle class, those who enjoy the privileges of access to the media, to social networks, to health, to minimum food, to a tribal network that sustains them. It is very easy to lose the ability to empathize with that «third person», that other human being, dispossessed, hungry and ignorant – «it is their own fault» – repeat the most cynical.
Before launching opinions and repeating common places, have you ever asked yourself the question: do you know what it is like to live in poverty, to feel the desperation of the present, permanent hunger and the absence of alternatives?
The Pulitzer Prize-winning American social scientist Matthew Desmond gives us a first-hand account of the harmful effects of life in poverty and its effects on individuals:
«Poverty is the diminution of life and personality. It changes your way of thinking and prevents you from realizing your full potential. It reduces the mental energy you can devote to decisions, forcing you to focus on the last stressor—a late gas bill, a lost job—at the expense of everything else. When someone is shot and killed, children living on that block perform much worse on cognitive tests in the days after the murder. Violence takes over their minds. Time passes and the effect fades until someone else falls. [18] Poverty can cause anyone to make decisions that seem ill-advised and even, downright stupid, to those of us who are not bothered by scarcity.[1]«
Life is hard for everyone; it forces us to make decisions permanently for our future and our families will depend on them. But, as Desmond points out, poverty produces physiological changes that diminish the decision-making capacity on which survival depends.
In addition, it interrogates us through a very common situation for those of us who have had the misfortune of going through a serious illness or that of a family member:
«Have you ever sat in a hospital waiting room, looking at the clock and praying for good news? You are there, locked into the current emergency, next to which all other worries and responsibilities feel (and are) trivial. That experience is something like living in poverty.[2]«
In the face of illness and poverty, life alternatives diminish, options become even more scarce, it is the time for metaphysical prayers, due to problems that the mind loses the ability to process.
«Poverty is often material scarcity, stacked on top of chronic pain, stacked on top of incarceration, stacked on top of depression, stacked on top of addiction, and so on. Poverty is not a line. It is a tight knot of social ills. It is connected to all the social issues we care about—crime, health, education, housing—and its persistence in American life means that millions of families are denied security and dignity in one of the richest nations in the history of the world.[3]«
Poverty affects the minds of those who suffer from it, in short, it stupefies; If we add to this a poor diet, the incidence of anemia that affects almost half of Peruvians and that produces pernicious effects on the mental development and cognitive abilities of children, it is easy to deduce that it will be one of the factors that feeds resentment, incapacity and generalized violence. Poverty is the raw material of a society in which life becomes a perverse game for survival.
If you are reading this, it is because you have access to the internet, social networks and a sufficiently comfortable life to be able to waste your time reading me; You’re a privileged person and that’s good. But the best thing is to reflect on those privileges: How did you obtain them, in what family were you born, what is your last name, what is the color of your skin, what school and university your parents were able to send you to, what is your social network and what are your talents?
The answers will help you to achieve better empathy with that third Peruvian victim of poverty, rethink your contribution to society and choose rulers who demonstrate the same empathy as you. Only in this way can we understand that the poor are not poor because they want to.
[1] Desmond, Matthew (2023-03-20T22:58:59.000). Poverty, by America (English Edition). Crown. Edición de Kindle.
Uno de cada ocho norteamericanos es pobre; pero uno de cada tres peruanos también lo es. En el país más rico del mundo y en un país del tercer mundo como el Perú resulta igualmente vergonzoso. En ambas sociedades la pobreza trata de ser invisibilizada, ocultada, negada; se pretende culpar el pobre por su condición; aparecen reflexiones falaces del tipo “enseña a pescar en vez de recibir” y pensamientos similares; ante el grotesco espectáculo de la pobreza desconectamos nuestra capacidad de empatía.
Como indiqué anteriormente, solo dos de cada tres peruanos no sufren el golpe de la pobreza; la clase dominante, la clase media, aquellos que gozan de los privilegios del acceso a los medios de comunicación, a las redes sociales, a la salud, a la alimentación mínima, a una red tribal que los sustenta. Es muy fácil perder la capacidad de empatizar con ese “tercero”, ese otro ser humano, desposeído, hambriento e ignorante —“es su propia culpa”— repiten los más cínicos.
Antes de lanzar opiniones y repetir lugares comunes, alguna vez te has hecho la pregunta: ¿sabes lo que es vivir en la pobreza, sentir la desesperación del presente, el hambre permanente y la ausencia de alternativas?
El científico social norteamericano Matthew Desmond, ganador del premio Pulitzer, nos ofrece una descripción de primera mano, de los efectos nocivos de la vida en la pobreza y sus efectos sobre los individuos:
“La pobreza es la disminución de la vida y de la personalidad. Cambia tu forma de pensar y te impide desarrollar todo tu potencial. Reduce la energía mental que puedes dedicar a las decisiones, lo que te obliga a concentrarte en el último factor estresante (una factura de gas atrasada, un trabajo perdido) a expensas de todo lo demás. Cuando alguien es asesinado a tiros, los niños que viven en esa cuadra obtienen resultados mucho peores en las pruebas cognitivas en los días posteriores al asesinato. La violencia se apodera de sus mentes. El tiempo pasa y el efecto se desvanece hasta que alguien más cae. La pobreza puede hacer que cualquiera tome decisiones que parecen desacertadas e incluso, francamente estúpidas, para aquellos de nosotros que no nos molesta la escasez.[1]”
(C) IVAN IZQUIERDO
La vida es dura para todos, nos obliga a tomar decisiones permanentemente y de ellas dependerá nuestro futuro y el de las familias. Pero, como indica Desmond, la pobreza produce cambios fisiológicos que disminuyen esa capacidad de decisión de la que depende la supervivencia.
Adicionalmente, nos interroga a través una situación muy común para los que hemos tenido la desgracia de atravesar por una enfermedad grave o la de un familiar:
“¿Alguna vez te has sentado en la sala de espera de un hospital, mirando el reloj y orando por buenas noticias? Estás ahí, encerrado en la emergencia actual, al lado de la cual todas las demás preocupaciones y responsabilidades se sienten (y son) triviales. Esa experiencia es algo así como vivir en la pobreza.[2]”
Ante una enfermedad y ante la pobreza, las alternativas de vida disminuyen, las opciones se vuelven aún más escasas, es el momento de las oraciones y plegarias metafísicas que, por problemas que la mente pierde la capacidad de procesar.
“La pobreza es a menudo escasez material, apilada sobre el dolor crónico, apilada sobre el encarcelamiento, apilada sobre la depresión, apilada sobre la adicción, y así sucesivamente. La pobreza no es una línea. Es un apretado nudo de males sociales. Está conectado con todos los problemas sociales que nos preocupan —el crimen, la salud, la educación, la vivienda— y su persistencia en la vida estadounidense significa que a millones de familias se les niega la seguridad y la dignidad en una de las naciones más ricas de la historia del mundo.[3]”
La pobreza afecta la mente de quienes la padecen, en resumen, estupidiza; Si a esto sumamos una mala alimentación, la incidencia de la anemia que afecta a casi la mitad de los peruanos y que produce perniciosos efectos sobre el desarrollo mental y de las capacidades cognitivas de los niños, es fácil deducir que será uno de los factores que alimenta el resentimiento, la incapacidad y la violencia generalizada. La pobreza es la materia prima de una sociedad en la que la vida se convierte en un perverso juego por la supervivencia.
(C) IVAN IZQUIERDO
Si usted está leyendo esto es por que tiene acceso al internet, a las redes sociales y a una vida lo suficientemente acomodada para poder perder su tiempo leyéndome; Ud. es una persona bastante privilegiada y eso es bueno. Pero lo mejor es reflexionar acerca de esos privilegios ¿Cómo los obtuvo, en que familia nació, cual es su apellido, cual es el color de su piel, a que colegio y universidad sus padres pudieron enviarlo, cual es su red social y cuáles son sus talentos?
Las respuestas lo ayudarán a lograr una mejor empatía con ese tercer peruano víctima de la pobreza, repensar su contribución a la sociedad y a escoger a gobernantes que demuestren la misma empatía que usted. Solo así podremos comprender que el pobre no es pobre por que quiere.
[1] Desmond, Matthew (2023-03-20T22:58:59.000). Poverty, by America (English Edition). Crown. Edición de Kindle.