Volando Solo

Volando solo by Roald Dahl

My rating: 4 of 5 stars


Segundo libro autobiográfico del autor galés (el primero es Boy: Relatos de la infancia), en el que narra sus experiencias de temprana juventud. Mediante un lenguaje dinámico, sobrio pero con un vocabulario preciso, Dahl nos cuenta sus experiencias durante el período setiembre de 1938 hasta setiembre de 1941, tres vertiginosos años en los cuales realiza un largo viaje en barco desde Gran Bretaña hasta las costas de África Oriental, lugar donde trabaja como empleado de la empresa Shell. Dahl describe a los británicos en África como un contingente de “agentes imperiales” al servicio de la corona, gente especial, aventurera, capaz de abandonar la vida cómoda de la isla para dirigir empresas británicas en países exóticos y primitivos, “Más ingleses que los ingleses, más escoceses que los escoceses, constituían el grupo de seres humanos más locos que he conocido nunca” (p.13) escribe Roald Dahl.
El autor describe la naturaleza humana con realismo sin caer en consideraciones moralistas superficiales, lo que da vida y realismo a personajes y eventos, característica que también emplea con maestría en sus relatos y cuentos.
Describe la brutal naturaleza del África y su espanto por las abundantes serpientes, la vida con los nativos, su aprendizaje del idioma Swahili (obligatorio requerimiento de la empresa), extraño humanismo en tiempos del imperialismo británico.
Ante la inminencia del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Dahl y otros jovenes agentes imperiales que laboran en África, se enrolan en las milicias de Su Majestad, acto descrito por Dahl como un paso natural y deber de todo buen súbdito, sin dudas y hasta con entusiasmo. De esa forma comienza su entrenamiento como piloto de la Royal Air Force en Nairobi, Kenia. Luego de algunos meses es enviado a Egipto donde sufre un severo accidente en un biplano Gloster Gladiator, del que le toma meses recuperarse. Dahl, cuyos padres eran noruegos, fue un hombre enorme, medía un metro noventa y seis. Una vez recuperado fue designado a volar los aviones caza Hurricane Mark I. En su primer vuelo y sin experiencia, le ordenaron llevar un avión hasta Grecia, un viaje de cuatro horas y media, piloteando en una carlinga en la que casi no cabía y sin espacio para moverse. El final de la historia se lo dejo al lector para no estropear la sorpresa. Su pequeño escuadrón pasó varios meses en Grecia luchando contra la poderosa Luftwaffe. Ante la inminente invasión germana, fueron enviados a Palestina, lugar donde Dahl finalizó su carrera como piloto militar y dio inicio a la de prolífico escritor.
Debo confesar que leí el libro en apenas un día (unas cuantas horas), lleno de entusiasmo y alegría por haber hallado —en la biblioteca de mi padre— a un autor muy conocido por sus obras, muchas de las cuales han sido llevadas al cine como: Los Gremlins, James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate o Matilda. Roald Dahl es algo desconocido en Latinoamérica, pero su obra es entretenida y ampliamente admirada.



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