LIDERAZGO COMO FACTOR EN EL POTENCIAL DESENCADENAMIENTO DE LOS CONFLICTOS
En el castellano, líder es sinónimo de caudillo, cabecilla, adalid, jefe, etc. No tiene connotación valorativa particular. Pero, creo que el uso de la palabra líder solo debe atribuirse a un individuo que encarna cualidades positivas. En el presente análisis nos referiremos como “líder” a las cabezas de gobierno cuyas personalidades describiremos y que, como veremos, podrían ser responsables de las grandes desgracias de la humanidad. El análisis se basa en la observación y en la opinión de psicólogos y especialistas en la conducta humana, no en un análisis clínico directo de detección de trastornos de la personalidad. Veremos que los trastornos de la personalidad como: trastornos de la personalidad antisocial y los rasgos sociopáticos y psicopáticos, juegan un factor muy importante en las decisiones. Es por ello que debiera ser obligatorio, para cualquier sujeto que desea ingresar a la política y tomar decisiones por los demás, tomar un examen psicopatológico antes de un proceso electoral.
Es por ello que debiera ser obligatorio, para cualquier sujeto que desea ingresar a la política y tomar decisiones por los demás, tomar un examen psicopatológico antes de un proceso electoral.
El trastorno de la personalidad antisocial (TPA)
Es una condición psicológica caracterizada por un patrón persistente de desprecio por los derechos de los demás y por las normas sociales. Las personas con este trastorno suelen mostrar una conducta impulsiva, manipuladora y, a menudo, agresiva, que puede derivar en conflictos con la ley o con su entorno cercano[1].
Entre sus principales características se encuentran:
- Violación constante de normas sociales y leyes, sin remordimiento.
- Falta de empatía y de sentido de culpa por el daño causado a otros. Esto incluye a las propias poblaciones a las que deben representar. Desdén absoluto por quienes considera enemigos.
- Conducta impulsiva e irresponsable, con dificultad para planificar a largo plazo. Generalmente no son buenos planificadores, y tienden a improvisar.
- Manipulación y engaño como medios para obtener beneficios personales. Son mentirosos compulsivos.
- Dificultades para mantener relaciones estables, tanto personales como laborales. No es casualidad que, a nivel político, se ganen antipatías sociales rápidamente.
Las personas con este tipo de trastornos suelen pasar desapercibidas, incluso, pueden demostrar un gran carisma y aprenden rápidamente a decir lo que queremos escuchar.
La Psicopatía
La psicopatía es un trastorno de la personalidad caracterizado por una profunda falta de empatía, ausencia de remordimientos y una tendencia a manipular a los demás para beneficio propio. Las personas con rasgos psicopáticos suelen mostrar un comportamiento socialmente irresponsable, encanto superficial y una frialdad emocional que les permite actuar sin considerar las consecuencias morales o afectivas de sus actos.
Entre sus principales características se encuentran:
- Frialdad emocional extrema: no sienten culpa, miedo ni empatía genuina. Por eso sus decisiones son muy dañinas y pueden ser terribles.
- Manipulación calculada y encanto superficial. Suelen ser personas encantadoras y muy carismáticas. Detectan las debilidades de los demás rápidamente para poder manipularlos. Popularmente hablando “saben decir lo que te gusta”.
- Suelen ser más metódicos y menos impulsivos que quienes tienen TPA. Sin embargo, cuando llegan a las altas esferas del poder muestran incapacidades que no fueron detectadas.
- A menudo pasan desapercibidos socialmente, lo que los hace más peligrosos en ciertos contextos, especialmente en la política y la empresa.
- Tienen gran apetito por el poder. Emplean toda su sagacidad para llegar a puestos donde podrán llenar su ambición y manipular a los demás.
- Son muy buenos en reconocer a otro psicópata y son capaces de unir fuerzas para llegar al poder, aunque se traicionan muy fácilmente. No pueden trabajar juntos.
Para el presente trabajo haremos el análisis de seis líderes, dos históricos: el Kaiser Guillermo II y Adolfo Hitler y cuatro líderes en funciones: Kim Jong-un, Vladimir Putin, Benjamín Netanyahu, el Ayatola Alí Jamenei y Donald Trump. Todos enfrascados en guerras y potenciales conflictos.
Kaiser Guillermo II

Guillermo II de Alemania, último káiser del Imperio Alemán ha sido objeto de análisis retrospectivos que sugieren posibles rasgos de trastornos de personalidad. Algunos historiadores y psicólogos han señalado lo siguiente:
- Narcisismo: Mostraba una fuerte necesidad de admiración, discursos grandilocuentes y una imagen de sí mismo como figura predestinada. Su lema de política mundial y su afán de protagonismo internacional refuerzan esta hipótesis.
- Trastorno histriónico de la personalidad: Su teatralidad, gestos exagerados y deseo constante de atención pública podrían alinearse con este perfil.
- Rasgos paranoides: Su desconfianza hacia aliados y su tendencia a ver conspiraciones en su contra, especialmente en política exterior, han sido interpretadas como señales de pensamiento paranoide.
- Inestabilidad emocional: Se le describe como voluble, contradictorio y con reacciones impulsivas, lo que sugiere dificultades en la regulación emocional.
Cabe destacar que su infancia estuvo marcada por una deformidad en el brazo izquierdo y una relación distante con su madre, lo que pudo influir en su autoestima y desarrollo emocional. Finalmente, sus acciones impulsivas precipitaron a Europa hacia la Primera Guerra Mundial.
Adolf Hitler

El Líder del Tercer Reich, ha sido frecuentemente analizado por psicólogos e historiadores con respecto a su perfil psicológico. Se han sugerido ciertos rasgos que podrían alinearse con trastornos de la personalidad. Entre ellos, destacan:
- Narcisismo extremo: Su obsesión con la grandeza personal y la idea de ser un salvador de Alemania apuntan a un posible narcisismo patológico, caracterizado por una necesidad constante de admiración y una falta de empatía.
- Trastorno paranoide: Su desconfianza hacia aliados y enemigos, así como su obsesión con conspiraciones y traiciones, podrían asociarse con un pensamiento paranoide.
- Trastorno antisocial de la personalidad: La falta de remordimiento por las atrocidades cometidas, la manipulación de masas y el desprecio por los derechos de las demás personas son indicadores de este trastorno.
- Trastorno obsesivo-compulsivo: Su atención extrema al detalle en ciertos aspectos, como las representaciones visuales del nazismo y su rigidez en la toma de decisiones y empeño en dirigir la guerra sobre la opinión de sus generales, podrían ser señal de rasgos obsesivos.
Está de más mencionar que fue el responsable del inicio de las hostilidades y las atrocidades durante la Segunda Guerra Mundial.
Kim Jong-un

Hemos visto que Corea del Norte tiene un gobierno extraño. Kim Jong-un desciende de la dinastía Kim que tomó el poder en 1948, gobierna como dictador de una pequeña nación con capacidad nuclear. La sociedad norcoreana debe rendir culto y pleitesía a la dinastía Kim lo que parece una especie de teocracia atea. No se conoce mucho de la personalidad del actual presidente. Sin embargo, aunque no existe un diagnóstico clínico formal sobre la personalidad de Kim Jong-un, algunos expertos han sugerido posibles características asociadas con trastornos de la personalidad basándose en su comportamiento público y su estilo de liderazgo. Estas podrían incluir:
- Narcisismo: La centralidad de su figura dentro del culto a la dinastía Kim, la exigencia de pleitesía y la autopromoción constante pueden apuntar a rasgos narcisistas. Esto incluye una percepción exagerada de su importancia y una necesidad constante de admiración.
- Trastorno paranoide: La vigilancia extrema frente a enemigos internos y externos, así como la falta de confianza en aliados, podría indicar un pensamiento paranoico. Esto se ve reflejado en la represión de disidencias y purgas frecuentes dentro de las élites políticas.
- Trastorno antisocial de la personalidad: La manipulación, el desprecio por los derechos humanos y las decisiones que afectan negativamente a la población (como la priorización de armamento nuclear sobre el bienestar social) podrían ser indicativos de este trastorno.
Vladimir Putin

Se han señalado algunos posibles trastornos de la personalidad en el comportamiento público y estilo de liderazgo de Vladimir Putin basados en análisis indirectos:
- Rasgos narcisistas: Incluyen una percepción grandiosa de sí mismo, necesidad de admiración, control de su imagen pública y uso de narrativas que refuerzan su posición como líder fuerte. Ejemplo de ello es su discurso sobre la «misión histórica» de Rusia en Ucrania.
- Rasgos sociopáticos/antisociales: Caracterizados por desprecio por normas sociales, ausencia de remordimientos, frialdad emocional y comportamiento manipulador. Esto se refleja, por ejemplo, en decisiones crueles reportadas por excolaboradores, como envenenamientos de opositores.
Limitaciones del Análisis
- Sesgo de información: Putin opera en secreto; gran parte de su vida privada y motivaciones son desconocidas.
- Contexto político: Su comportamiento puede ser adaptativo al sistema autoritario ruso, no necesariamente patológico.
Putin exhibe patrones compatibles con trastorno de personalidad narcisista y rasgos antisociales/maquiavélicos, comunes en líderes autoritarios. Sin embargo, es crucial diferenciar entre estrategia política y patología mental. Su perfil refleja una combinación de ideología nacionalista, formación en inteligencia (KGB) y adaptación a un entorno de poder implacable.
Benjamín Netanyahu

Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel en múltiples periodos, ha sido objeto de análisis psicológicos y políticos por parte de expertos, quienes han identificado posibles rasgos narcisistas, maquiavélicos y sociopáticos en su comportamiento. Basado en observaciones públicas, se pueden señalar los siguientes patrones:
1. Rasgos Narcisistas
El narcisismo se caracteriza por grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía. Netanyahu ha mostrado:
- Autoenfoque excesivo: Sus discursos suelen centrarse en su propia imagen como «salvador de Israel» y en su narrativa personal de liderazgo único.
- Falta de autocrítica: Rara vez asume responsabilidad por fracasos políticos o crisis, culpando a otros (medios, opositores, fiscales).
- Manipulación de la imagen pública: Controla cuidadosamente su presencia en los medios, utilizando propaganda y redes sociales para cultivar una imagen de hombre fuerte.
- Encanto superficial: Es conocido por su elocuencia y capacidad de persuasión, pero con relaciones interpersonales frágiles (varios exaliados lo describen como «despiadado»).
2. Rasgos Maquiavélicos (manipulación estratégica)
Netanyahu ha sido comparado con figuras maquiavélicas por su pragmatismo despiadado:
- Tácticas divisorias: Promueve la polarización (ej.: ataques a árabes-israelíes, judíos progresistas) para consolidar su base.
- Uso del miedo: Justifica políticas duras (ej.: contra Palestina y ahora Irán) con un discurso de «seguridad nacional».
- Juegos de poder: Ha mantenido alianzas con extremistas (ej.: partidos religiosos ultranacionalistas) para retener el poder, incluso a costa de la estabilidad social.
3. Posibles Rasgos Sociopáticos/Psicopáticos
La sociopatía implica falta de empatía, impulsividad y manipulación. Algunos indicios en Netanyahu:
- Frialdad emocional: Excolaboradores (como su exjefe de gabinete) lo describen como «calculador» y «desconectado emocionalmente».
- Comportamiento antisocial: Acusado de corrupción (casos 1000, 2000, 3000), sobornos y fraude, sugiriendo desprecio por normas legales.
- Ausencia de remordimiento: A pesar de crisis humanitarias (ej.: Gaza), insiste en políticas de fuerza sin mostrar culpa.
Netanyahu exhibe claros rasgos de narcisismo maligno (combinación de narcisismo, maquiavelismo y conductas antisociales), típico en líderes autoritarios. Sin embargo, su inteligencia estratégica y capacidad de adaptación lo diferencian de un psicópata clásico. Su psicología parece orientada al poder perpetuado, usando tácticas de manipulación y división. Incluso, podría estar manipulando al presidente Donald Trump con quien lo une una larga amistad y ciega confianza.
Ayatola Alí Jamenei

Su comportamiento debe analizarse dentro del contexto cultural, ideológico e histórico de Irán, más que desde parámetros clínicos occidentales. Dicho esto, algunos analistas políticos han señalado que su estilo de liderazgo muestra rasgos como:
- Autoritarismo ideológico: fuerte rigidez en sus creencias y escasa tolerancia a la disidencia.
- Desconfianza estructural: tendencia a ver amenazas externas e internas, lo que ha llevado a una política de control y represión.
- Carisma religioso-político: uso de símbolos y discursos que refuerzan su figura como guía espiritual y político.
Estas características pueden parecerse superficialmente a ciertos patrones de personalidad, pero no equivalen a un trastorno clínico ya que, en una teocracia es esperable que el líder religioso mantenga una ortodoxia religiosa. Podría concluir que, de los personajes estudiados, es el que representa los rasgos más normales.
La teocracia Iraní se basa en la larga división entre musulmanes chiitas (persas Iranies) y los sunitas (árabes), conflicto en el que el occidente cristiano no debiera intervenir. Sin embargo, los Estados Unidos ha desplegado su fuerza militar en los países árabes (suníes) debido a su interés en controlar los suministros de petróleo árabes, dando tácito apoyo a las monarquías sunitas.
(mapa)
Donald Trump

Ha sido objeto de numerosos análisis psicológicos, especialmente por parte de profesionales preocupados por su comportamiento público. Aunque no existe un diagnóstico clínico oficial, algunos expertos han señalado ciertos patrones que podrían sugerir rasgos de trastornos de personalidad:
- Trastorno narcisista de la personalidad: necesidad constante de admiración, grandiosidad, falta de empatía y una imagen inflada de sí mismo. Su estilo comunicativo, su obsesión con la imagen pública y su intolerancia a la crítica refuerzan esta hipótesis.
- Trastorno antisocial de la personalidad: según una carta abierta firmada por más de 200 profesionales de la salud mental, Trump mostraría patrones de manipulación, impulsividad, irresponsabilidad, mentira y falta de remordimiento, lo que podría alinearse con este diagnóstico.
- Rasgos histriónicos: teatralidad, búsqueda constante de atención y dramatización de eventos, algo que ha sido evidente en su estilo de liderazgo y comunicación pública. Es posible que sea vulnerable a los halagos y la manipulación, como la habría hecho el millonario Elon Musk y Benjamín Netanyahu. En las calles de Israel se agradece el ataque norteamericano a Irán con enormes pantallas que muestran la cara de Trump.

Mary Trump, psicóloga clínica y sobrina del expresidente, ha afirmado que su tío actúa por instinto y conveniencia, y que su estructura psicológica lo lleva a romper reglas sin remordimiento. Según ella, si fuera evaluado, probablemente se le diagnosticaría con un trastorno narcisista o antisocial.
“Donald hoy es muy similar a como era a los tres años: incapaz de crecer, aprender o evolucionar, incapaz de regular sus emociones, moderar sus respuestas o asimilar e integrar información.”
Mary trump
Esta frase subraya su percepción de una inmadurez emocional persistente que, en su opinión, lo hace inadecuado para liderar.
El libro, “The Dangerous Case of Donald Trump” (2017), editado por la doctora forense Bandy X. Lee, reúne ensayos de 27 psiquiatras, y en ediciones posteriores, por 37 profesionales de la salud mental, en el que expresan su preocupación por el impacto psicológico y social del presidente Donald Trump. Concluyen que la conducta del sujeto representa un “peligro claro y presente” para la democracia, la seguridad nacional y la salud mental colectiva del país y ahora, también para la seguridad mundial. Los autores destacan patrones como el narcisismo maligno, impulsividad, la falta de empatía y la tendencia a distorsionar la realidad y mentir.

“El narcisismo maligno convierte a Trump en un sociópata que no tiene empatía ni sentido de culpa, que actúa en el momento y recurre a falsedades sin importarle las consecuencias.”
The dangerous case of donald trump
Conclusiones
Históricamente nos enseñaron que la democracia es el mejor de los malos sistemas de gobierno, idea alentada por el fracaso de las monarquías europeas a comienzo del siglo XX, a tal punto de que la mayoría desapareció. Estados Unidos se alzó como el faro democrático de occidente, luchando contra la supuesta maldad que traería el comunismo Soviético y el régimen teocrático Iraní. Durante el primer cuarto del siglo XXI hemos sido testigos de la crisis de la democracia liberal de occidente, la aparición de gobiernos autoritarios que van y vienen. Sin embargo, la neo multipolaridad ha dado lugar al surgimiento de nuevas potencias como China, la reaparición de Rusia, ejes estratégicos como el BRICS[2], la Unión Europea UE, y en menor medida Israel, Irán y Corea del Norte; cada uno con diferentes sistemas de gobierno y liderazgos.
Si las naciones que actualmente dominan el mundo, es decir, las poseedoras de los grandes medios militares, nucleares, económicos, cibernéticos, de energía, etc. dialogan, negocian, llegan a acuerdos y cooperan, es muy probable que la amenaza de una conflagración global disminuiría. El problema es que el mundo es gobernado por seres humanos, elegidos por otros seres humanos, dependiente de sistemas políticos de diversa índole y de variada efectividad. Además, estos humanos en el poder muestran potenciales rasgos psicopatológicos que influyen en sus decisiones.
Estos humanos en el poder muestran potenciales rasgos psicopatológicos que influyen en sus decisiones.
La decisión de Donald Trump de atacar a Irán e involucrar a los Estados Unidos en la guerra que Israel inició, luego de decir que no lo haría y sin aprobación del Congreso norteamericano, prueba que la personalidad psicopática de Trump es capaz de llevar al mundo hacia inimaginables peligros. El carisma del líder logró engañar a la mitad de los norteamericanos cuyo sistema de educación, valores cristianos y avanzada ciencia no pudieron neutralizar su segunda presidencia: ese es el poder de los psicópatas y la desgracia para la humanidad.
Fuentes consultadas:
- Tuchman, Barbara. The Guns of August: The Classic Bestselling Account of the Outbreak of the First World War.
- Eco, Umberto. Construir al enemigo (Colección Endebate).
- Ronson, Jon. The Psychopath Test: A Journey Through the Madness Industry. Penguin Publishing Group.
- Klaas, Brian. Corruptible: Who Gets Power and How it Changes Us. John Murray Press.
- Lobaczewski, Andzrej. La ponerología política. Les Editions Pilule Rouge.
- Gartner, J. D. (2019). «In Search of Putin’s Mind: A Psychological Profile».
- Levitsky, Steven; Ziblatt, Daniel. Cómo mueren las democracias. Editorial Ariel.
- Eco, Umberto. Contra el fascismo. LUMEN.
- Babiak, Paul; Hare, Robert D. Snakes in Suits: When Psychopaths Go to Work.
- Masha Gessen (2012). «The Man Without a Face: The Unlikely Rise of Vladimir Putin».
- Andrew, C. & Mitrokhin, V. (2005). «The World Was Going Our Way: The KGB and the Battle for the Third World».
- Dawisha, K. (2014). «Putin’s Kleptocracy: Who Owns Russia?».
- Post, J. M. (2014). «The Psychological Assessment of Political Leaders» (Universidad George Washington).
- Hudson, V. M. (2015). «The Operational Code of Vladimir Putin» (Texas A&M University).
- «Putin’s Narcissism and the Ukraine War» (2022) – Artículo en Psychology Today.
- Fiona Hill (2021). «There Is Nothing for You Here: Finding Opportunity in the Twenty-First Century».
- RAND Corporation (2020). «Understanding Putin’s Strategic Intentions».
- Institute for the Study of War (ISW).
- «Bibi: The Turbulent Life and Times of Benjamin Netanyahu» (Anshel Pfeffer, 2018).
- «The Netanyahu Years» (Ben Caspit, 2017).
- «The Narcissism of Political Leaders» (Post, 2015).
- «The Authoritarian Personality» (Adorno, 1950).
- Testimonios de exministros (como Moshe Ya’alon o Ehud Barak) han descrito a Netanyahu como «manipulador» y «paranoico».
- Documental «The King Bibi» (2018).
- Caso 1000, 2000, 3000 (juicios por sobornos y fraude).
- Investigaciones periodísticas (Haaretz, The Times of Israel).
- «Populism and the Erosion of Democracy», Mounk, 2022).
- «The Dangerous Case of Donald Trump» (2017, 2019) – Editado por Bandy X.
- Diagnosticando a Trump: Narcisismo y Psicopatía-John D. Gartner (psicólogo clínico) en Psychology Today (2017).
- «Narcissistic Leaders: The Incredible Pros, the Inevitable Cons» (Harvard Business Review, 2004).
- «Political Psychology of Trump’s Narcissism» (Journal of Social and Political Psychology, 2019).
- «Trump’s Mental Health: Is Pathological Narcissism the Key to His Behavior?» – The Washington Post (2020).
- «Psychologists Warn About Trump’s ‘Dangerous Mental Illnesses’» – Newsweek (2017).
- «The Clinical Narcissism Scale Applied to Trump’s Public Speeches» – Forbes (2019)
- Dr. Mary Trump (sobrina y psicóloga clínica): En su libro «Too Much and Never Enough».
- Informe de la Asociación Psicoanalítica Americana (2018).
- «Regla Goldwater»: La American Psychiatric Association (APA).
[1] revistamedica.com
[2] Brasil, Rusia, China y Sudáfrica habiéndose adherido Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán. Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Indonesia, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam son miembros asociados.