SECUESTRADO POR SENDERO LUMINOSO

Velásquez, Jesús, LVD7 Productions. 2009

Libro testimonial del piloto de helicóptero Jesús Velásquez, exmiembro y piloto de la marina, contratado para trabajar en operaciones de explotación petrolera, quien fue secuestrado por las huestes de Sendero Luminoso, SL.

El piloto cuenta los acontecimientos que llevaron al secuestro de dos helicópteros Bolkow 105, pertenecientes a la Fuerza Aérea del Perú, que operaban para empresas petroleras y que, debido a la escasez de pilotos militares, tuvieron que contratar a pilotos civiles, algunos de ellos también exmilitares. El autor cuenta de la sorprendente relación de la empresa empleadora Halliburton, que: «tenía un “acuerdo” con los 2 grupos terroristas que controlaban la región: el MRTA, y Sendero Luminoso. Este compromiso contemplaba que los terroristas los dejarían trabajar sin problemas, siempre y cuando la compañía no estorbara en los planes de la “Revolución”, y sólo se dedicaran a sus asuntos» (posición 138), confirmando las históricas sospechas de que algunas empresas transnacionales habrían pagado cupos, contribuyendo con los grupos terroristas que desangraron al Perú.

Los hechos se inician en el campamento de la MOBIL en la localidad de Barranca (río Biabo, provincia de Bellavista, San Martín), en donde la pacífica convivencia entre la empresa y Sendero Luminoso se deteriora debido a las quejas de los trabajadores que reclaman por los magros sueldos. Sendero Luminoso emplea los dos helicópteros contratados por la operación, como transporte para sus huestes y a la vez destruyen el campamento petrolero. Velásquez y sus compañeros soportan cinco días de agónica incertidumbre, debido a la sanguinaria historia del grupo terrorista. Sorprendentemente el autor sería liberado, pero tendría que crear una historia ficticia, que serviría para despistar a la inteligencia militar y de esa forma evitar dar la ubicación de la columna terrorista, ficción que debió de sostener durante más de un mes honrando el pacto que le salvó la vida.

Velásquez afirma que los senderistas le aseguraron de que Abimael Guzmán estaba vivo, aunque solo se trataba de un relato poco confiable —recién en 1992 la inteligencia peruana obtuvo pruebas de la existencia real de Abimael Guzmán—. Los senderistas le dijeron que eran apoyados clandestinamente por profesionales de todas las ramas, incluso, pilotos en retiro de la Fuerza Aérea; también se atribuyeron los asesinatos de Rodrigo Franco, Salaverry [Felipe] y el general López Albújar, crímenes atribuidos al otro grupo terrorista, el MRTA.

Otro dato interesante es que los terroristas le confesaron ser soldados licenciados de las FF.AA, que durante su paso por los cuarteles sufrieron abusos y maltratos, convirtiéndolos en jóvenes resentidos. Era la época en que existía el servicio militar obligatorio. Los militantes de SL tenían nociones muy primitivas de la ideología maoísta, porque uno de ellos afirmó que, “tenían tres fases en sus sanciones” y menciona la primera como “la lucha en dos líneas”, concepto maoísta referido al enfrentamiento ideológico (y de clase) en el seno de las organizaciones comunistas y no a un castigo personal específico. Es una pequeña muestra de que el problema ideológico de la izquierda nacional —y la derecha también— es la falta de profundización filosófica y política que constituye uno de los factores que producen militancias altamente fanáticas y prejuiciosas que llevan a inevitables extremos.

Otro aspecto muy interesante del escrito es que al autor describe con imparcialidad a los terroristas, no simpatiza con ellos; simplemente recoge los testimonios, las reglas de conducta, el trato que les dispensaron, y episodios de inesperada cortesía para con quienes ya se sentían condenados a morir. El autor logra humanizar a los monstruos de la mitología oficial y actitud que posiblemente le salvó la vida.

Este es un libro muy interesante, constituye un testimonio histórico que contribuye a entender un poco más las causas de la periódica violencia del Perú. Aunque, es posible que el libro y el autor podrían ser quemados en la hoguera del fanatismo, el radicalismo informativo y la ideologización política que se profundiza cada vez más en el Perú.

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