
—Buenas tardes, ¿una cancioncita?
—Buenas tardes. ¿De dónde es usted señor?
—Soy venezolano.
—¿Por favor, nos interpreta “Alma Llanera”?
—¡Por supuesto! —da inicio a una magistral interpretación con su hermosa arpa. Finalizada, le pregunto con inusitada indiscreción.
—¿Cómo lo trata el Perú, señor?
—Al principio fue muy bueno. Con el paso del tiempo se ha deteriorado y ya no nos tratan bien. Pronto me regresaré a mi tierra. Quiero vivir más tranquilo.
—Es como todos deseamos vivir señor. Todos lo deseamos.