Los viernes oxidrílicos sirven para realizar nuevos experimentos en mi laboratorio sacha Wuhan limeño. Esta vez tocó la nueva mezcla a la que denomino “El Comunista” en honor a la reciente visita y desatado amor sino-cholo. El menjunje comienza con dos medidas de pisco macerado con ají, reposado por largos meses de capsaicinosa y clandestina infiltración, para que no queden dudas de su viraje ideológico. Media medida de apasionante jarabe de granadina (la medida puede aumentar dependiendo de su alienamiento); zumo de medio limón piurano, hielo de escasas aguas andinas y Ginger Ale, el único remanente occidental. Se recomienda servir en copa «Made in China». El brebaje quedó espectacular: un golpe inicial refrescante tipo Kola Inglesa finalizando con un agresivo, picante y traicionero resabor. ¡Eureka! El resultado ha sido inmejorable ¡muy actual!
La próxima vez que me visiten les bastará decir —¡Quiero un Comunista! — Yo sabré a que se refieren y seré diligente ante el pedido, aunque sus ignorantes amigos los repudien por beber tragos rojos.
