LA GEOPOLITICA DEL APEC

Xi Jingping mandatario de China

El foro “Asia-Pacific Economic Cooperation” es un evento anual que reúne a las principales economías de la cuenca del Pacífico. Se le denomina “foro” ya que es un espacio para la interacción comercial. Sin embargo, este foro no es vinculante, no obliga a los países miembros a implementar cambios. En cambio, organismos como la ONU, OEA, OCDE, etc., si son jurídicamente vinculantes. Por ello, el gobierno peruano no muestra ni cifras ni estadísticas de los supuestos beneficios obtenidos mediante el APEC, lo que lo convierte en una glamorosa feria de exportadores-importadores, costeada por los ciudadanos de los Estados miembros (al menos por aquellos que pagan impuestos) y generan cierta atención internacional por un corto tiempo.


El gobierno peruano hace su mejor esfuerzo por mejorar la imagen de Lima (el resto del país no interviene), ciudad plagada de delincuencia, obra pública municipal indiscriminada y desordenada, corrupción, pobreza y protesta. Los servicios de inteligencia de los ilustres visitantes conocen de sobra la exacta situación de la ciudad y esta información debe ser del dominio de las delegaciones y los mandatarios que nos visitan. Es difícil engañarlos.


Pero lo que debió ser el principal evento y orgullo nacional, sufre una seria limitación. El gobierno de China (dominado por el Partido Comunista Chino, PCCH), realiza multimillonarias inversiones en el mundo. El puerto de Chancay es una de las más importantes, pero Xi Jinping no irá al puerto para su inauguración. Distante a solo 80 kilómetros, la diplomacia china indica que el camino es muy inseguro y que no arriesgarán la vida del mandatario debido a un puñado de delincuentes. El argumento es difícil de creer, además, deja muy mal a la imagen del país. ¿Qué esperado y bienvenido turista visitará una ciudad que no puede garantizar la seguridad del mandamás del segundo país más poderoso del mundo? Xi Jinping le teme a otra cosa.


La nueva guerra fría nos toca a la puerta. Chancay se va a convertir en la puerta de ingreso de China a Sudamérica. El puerto les brinda dominio marítimo-territorial de facto y exclusividad económica como zona franca, hecho que ha encendido las alarmas en su rival, Estados Unidos, que responde ofreciendo tres máquinas de inspección de contenedores (scanners) para que sean empleadas por la SUNAT en el puerto, supuestamente, para el control del tráfico ilícito de drogas. Los scanners observarán todo lo que entra y sale del puerto. Lo que parece una inocente ayuda internacional se puede interpretar como la primera jugada en la neutralización de la influencia china.


¿Por qué razón no llevan al mandatario chino con nuestra presidenta en un helicóptero o, mejor y más significativo, en una embarcación hasta el puerto de Chancay para poder inaugurarlo con la relevancia que supuestamente se merecería?


Podría haber dos posibilidades muy reales: primero, los helicópteros y otras aeronaves son empleados como instrumentos de magnicidios y ejemplos históricos hay muchos. Segundo, el “Mar de Grau” debe estar plagado de submarinos de uno y otro bando. Un sumergible puede ser empleado para operaciones clandestinas, nadie en el Perú podrá detectarlos y su presencia será especulativa.


Solo Xi Jinping y su servicio de inteligencia saben a qué le temen y los inmoviliza, pero seguro que no son los pistoleros extorsionadores del cono norte.

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