Escribir de Nasca es escribir sobre María Reiche, la matemática alemana que estudió por cuarenta años los geoglifos de las pampas, es decir, las líneas y dibujos que crearon los antiguos. María vivió muy cerca a la pampa en una pequeña habitación. Hoy en día es un museo dedicado a su investigación, dedicación, vida y amor por el conocimiento. El pequeño museo contiene interesantes artefactos y restos humanos, además de las tumbas de María y su hermana Renate Reiche, mujeres que hicieron mucho por el legado cultural del Perú. En el museo podrán apreciar un texto de la propia María que podría resumir su pensamiento y opinión:
«Sería tener una opinion muy baja de los antepasados, de suponer que todo este trabajo inmenso y minuciosamente exacto y detallado, hecho con concienzuda perfección, tenía como única finalidad el servicio de una superstición primitiva o un culto estéril de los antepasados. Al contrario, tenemos aquí el Testimonio en gran escala y único en el mundo del primer despertar de las ciencias exactas en la evolución de la humanidad, esfuerzo gigantesco de la mente primitiva que se refleja en la grandeza de la ejecución bajo el cielo vasto de las pampas inmensas y solitarias, batidas por el viento y quemadas por el sol. María Reiche»
Pobre María, si pudiese ver lo que sucede hoy en día, se sorprendería de que los humanos nos alejamos de la ciencia y nuevamente abrazamos con infantil entusiasmo la superstición.













