BALDOMERO PESTANA

La fotografía es un arte placentero, retratar a personas es exhilarante y, si las personas son especiales, es como capturar la inmortalidad. Baldomero Pestana comprendió esto desde que aprendió a fotografiar en Buenos Aires. Nacido en Lugo (Galicia 1917-2015) emigró a Argentina siendo un niño. En 1957 se traslada a Perú trabajando en la revista Caretas y Fanal. Ante su lente desfilaron figuras como Mejía Baca, Riberyro, Vargas Llosa, Salazar Bondy, Ciro Alegría, Bryce, Arguedas, Eielson, Blanca Varela, Szyszlo, Grau, Scorza, entre decenas más. Continuó su trabajo en Europa en donde continuó inmortalizando a personajes de las artes y la literatura.

Llama la atención sus encuadres precisos y el contexto que acompaña a sus sujetos. Pestana empleaba la suave luz de Lima, difuminada naturalmente por la eterna capa de nubes que la hacen melancólica, posiblemente, como sus propios retratados. En ciertos retratos, Pestana crea un exagerado “techo”, un inusual espacio entre la cabeza del sujeto y el borde superior del encuadre. Si, solo un maestro rompe las reglas de lo convencional para obtener una propuesta original.

Mario Vargas Llosa prologó un libro sobre Pestana redondeando magistralmente el opúsculo del artista.

«En la Lima de aquellos tiempos ser un artista o un escritor equivalía a ser un marginado, un paria, un loco benigno»

Vargas Llosa se refiere a la Lima de los sesenta, sin embargo, los artistas sigue sufriendo marginación en la actual era del hedonismo, el materialismo y la foto trivial del celular. Vargas llosa continúa.

«El valor de estas fotografías es resucitador, pues revive, o debería servir para revivir, el espíritu que impregnó a un grupo de personas que luchó ferozmente por entregarse a su vocación con la generosidad desenfrenada con que uno se enamora por primera vez»

En el Perú la historia se muerde la cola y los artistas de hoy siguen “luchando ferozmente” por su vocación y Pestana resulta victorioso e inspirador.

Se puede ver la exposición en el Palacio Municipal y de la Cultura de San Isidro ubicado en el Bosque del Olivar.

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