COMO LA POBREZA IMPIDE UN NORMAL DESARROLLO

Uno de cada ocho norteamericanos es pobre; pero uno de cada tres peruanos también lo es. En el país más rico del mundo y en un país del tercer mundo como el Perú resulta igualmente vergonzoso. En ambas sociedades la pobreza trata de ser invisibilizada, ocultada, negada; se pretende culpar el pobre por su condición; aparecen reflexiones falaces del tipo “enseña a pescar en vez de recibir” y pensamientos similares; ante el grotesco espectáculo de la pobreza desconectamos nuestra capacidad de empatía.
Como indiqué anteriormente, solo dos de cada tres peruanos no sufren el golpe de la pobreza; la clase dominante, la clase media, aquellos que gozan de los privilegios del acceso a los medios de comunicación, a las redes sociales, a la salud, a la alimentación mínima, a una red tribal que los sustenta. Es muy fácil perder la capacidad de empatizar con ese “tercero”, ese otro ser humano, desposeído, hambriento e ignorante —“es su propia culpa”— repiten los más cínicos.
Antes de lanzar opiniones y repetir lugares comunes, alguna vez te has hecho la pregunta: ¿sabes lo que es vivir en la pobreza, sentir la desesperación del presente, el hambre permanente y la ausencia de alternativas?
El científico social norteamericano Matthew Desmond, ganador del premio Pulitzer, nos ofrece una descripción de primera mano, de los efectos nocivos de la vida en la pobreza y sus efectos sobre los individuos:
“La pobreza es la disminución de la vida y de la personalidad. Cambia tu forma de pensar y te impide desarrollar todo tu potencial. Reduce la energía mental que puedes dedicar a las decisiones, lo que te obliga a concentrarte en el último factor estresante (una factura de gas atrasada, un trabajo perdido) a expensas de todo lo demás. Cuando alguien es asesinado a tiros, los niños que viven en esa cuadra obtienen resultados mucho peores en las pruebas cognitivas en los días posteriores al asesinato. La violencia se apodera de sus mentes. El tiempo pasa y el efecto se desvanece hasta que alguien más cae. La pobreza puede hacer que cualquiera tome decisiones que parecen desacertadas e incluso, francamente estúpidas, para aquellos de nosotros que no nos molesta la escasez.[1]”

La vida es dura para todos, nos obliga a tomar decisiones permanentemente y de ellas dependerá nuestro futuro y el de las familias. Pero, como indica Desmond, la pobreza produce cambios fisiológicos que disminuyen esa capacidad de decisión de la que depende la supervivencia.
Adicionalmente, nos interroga a través una situación muy común para los que hemos tenido la desgracia de atravesar por una enfermedad grave o la de un familiar:
“¿Alguna vez te has sentado en la sala de espera de un hospital, mirando el reloj y orando por buenas noticias? Estás ahí, encerrado en la emergencia actual, al lado de la cual todas las demás preocupaciones y responsabilidades se sienten (y son) triviales. Esa experiencia es algo así como vivir en la pobreza.[2]”
Ante una enfermedad y ante la pobreza, las alternativas de vida disminuyen, las opciones se vuelven aún más escasas, es el momento de las oraciones y plegarias metafísicas que, por problemas que la mente pierde la capacidad de procesar.
“La pobreza es a menudo escasez material, apilada sobre el dolor crónico, apilada sobre el encarcelamiento, apilada sobre la depresión, apilada sobre la adicción, y así sucesivamente. La pobreza no es una línea. Es un apretado nudo de males sociales. Está conectado con todos los problemas sociales que nos preocupan —el crimen, la salud, la educación, la vivienda— y su persistencia en la vida estadounidense significa que a millones de familias se les niega la seguridad y la dignidad en una de las naciones más ricas de la historia del mundo.[3]”
La pobreza afecta la mente de quienes la padecen, en resumen, estupidiza; Si a esto sumamos una mala alimentación, la incidencia de la anemia que afecta a casi la mitad de los peruanos y que produce perniciosos efectos sobre el desarrollo mental y de las capacidades cognitivas de los niños, es fácil deducir que será uno de los factores que alimenta el resentimiento, la incapacidad y la violencia generalizada. La pobreza es la materia prima de una sociedad en la que la vida se convierte en un perverso juego por la supervivencia.

Si usted está leyendo esto es por que tiene acceso al internet, a las redes sociales y a una vida lo suficientemente acomodada para poder perder su tiempo leyéndome; Ud. es una persona bastante privilegiada y eso es bueno. Pero lo mejor es reflexionar acerca de esos privilegios ¿Cómo los obtuvo, en que familia nació, cual es su apellido, cual es el color de su piel, a que colegio y universidad sus padres pudieron enviarlo, cual es su red social y cuáles son sus talentos?
Las respuestas lo ayudarán a lograr una mejor empatía con ese tercer peruano víctima de la pobreza, repensar su contribución a la sociedad y a escoger a gobernantes que demuestren la misma empatía que usted. Solo así podremos comprender que el pobre no es pobre por que quiere.
[1] Desmond, Matthew (2023-03-20T22:58:59.000). Poverty, by America (English Edition). Crown. Edición de Kindle.
[2] Ídem
[3] Ídem. El estudio se realiza en Estados Unidos.