NOVELA DE RENATO CISNEROS-EL MUNDO QUE VIMOS ARDER

Renato Cisneros nos regala una nueva novela con su acostumbrada calidad. “El mundo que vimos arder” transcurre entre dos líneas de tiempo distintas, un narrador en primera persona que personifica al Alter Ego del autor y otro personaje narrado en tercera persona Matías Giurato Roeder ubicado en el Trujillo de pre-guerra, II Guerra Mundial.
El Alter Ego describe sus experiencias en el Madrid actual, su azarosa vida con Erika, su ex esposa alemana y un curioso encuentro con un taxista peruano en uno de sus viajes de retorno a Madrid.
La segunda línea, narra la vida de Matías, joven trujillano de padre Italiano y madre alemana, cuyo abusivo y delincuente padre lo crió en el maltrato y a su buena madre también. Matías abandona el hogar de la Hacienda Chiclin y parte hacia Nueva York a bordo de un vapor. Durante la larga travesía conoce al señor Gordon Clifford, banquero con buena conexiones que toma bajo su tutela a un sorprendido y agradecido Mateo. Luego de unos años deambulando por Nueva York, Mateo decide enlistarse en la fuerza aérea en donde es asignado a un grupo de bombardeo en Gran Bretaña.
Durante dos años Mateo participa en la espantosa guerra bombardeando blancos sobre Francia y Alemania. La última misión en la que participa será la Operación Gomorra, un fuerte bombardeo que se extendió a lo largo de una semana sobre la ciudad portuaria de Hamburgo, lugar de residencia de su familia materna. La destrucción de su familia produjo en Mateo el descalabro psicológico que lo llevó a Nueva York nuevamente pero como paciente mental.
Gordon Clifford logró rescatar al muchacho del sanatorio poniéndolo en las manos de un Arzobispo quien lo envió a residir a un seminario. Al finalizar la guerra y ya con la mente más recuperada Matías pidió viajar a Hamburgo para busca a la familia que anhelaba conocer. El Arzobispo determinó que la ayuda que mateo podría brindarles a los supervivientes sería mejor encaminada en una pequeña población de Italia que había sufrido de una devastación similar por el bombardeo aliado.
Cabe destacar que Cisneros construye las experiencias de los bombarderos (las tripulaciones aéreas), las peligrosas misiones, los sentimientos encontrados de los protagonistas, el sufrimiento, la alegría y la vida de escuadrón con mucho realismo. Lo digo como aviador que ha vivido experiencias similares. Bravo por eso Renato. Asimismo, el Alter Ego hace un acertado análisis de la actualidad peruana, la política, la psicología social y el histerismo que seguimos viviendo en una sociedad cada vez mas desconectada y dividida.
Cisneros toca aspectos muy interesantes que me eran desconocidos. Uno de ellos fue la descripción de una apatía social o una desconexión de los norteamericanos con la guerra, aparte de los esfuerzos de propaganda y recolección de objetos para el reciclaje. Esa descripción me traslado de inmediato a mi propia experiencia militar en el Alto Cenepa en 1995. Cada vez que regresaba del frente de batalla a Lima, me encontraba que la ciudadanía (y mis amistades) seguían con la misma rutina banal de vida y playa. ¿Quien va ganado he? Me preguntaban algunos como si se tratara de un partido de fútbol. Cisneros describe la superficial filosofía de la prosperidad nacional resumida en la frase “Hacer Patria”, apelación del delincuente padre de Mateo para que su hijo regrese. ¿Cuantas veces hemos escuchado aquella frase en boca de los poderosos y corruptos gobernantes?
La descripción de los bombardeos, los efectos sobre Hamburgo, también están magistralmente descritos. Como para hacer una comparación, describe su experiencia en el pavoroso incendio de Mesa Redonda el año 2001. Solo un real testigo de la tragedia podría describirlo con tanta fidelidad y con detalles desconocidos.
Les recomiendo la lectura de la novela. Es muy amena, sencilla, pero no simple, para nada simple.
Los dejo con una cita textual de la novela, que sirve para sacudir la nacional proclividad hacia la autocomplacencia:
“Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”