Conversación en el Museo

La última tarde de noviembre le regala a los limeños un bello atardecer y escasas horas de paz. La Plaza de Armas de Lima comienza a vestirse de luces artificiales que se reflejan en las bellas carrozas jaladas por cansinos caballos. ¡Que ganas de mantener vivos los recuerdos coloniales de una grandeza que nunca fué! No importa, la vida continúa. Se acerca a nuestra mesa una pequeña mujer de atuendo andino ofreciendo coloridas flores tejidas en lana – ¡florcita siñor!– A los pocos minutos aparece un sujeto con vestimenta selvática –¡regalitos para navidad!– me muestra algunos collares primorosamente confeccionados. Los peruanos somos grandes artistas… pero de la supervivencia.

Llega la mesera con nuestro pedido ¡excelente! La tarde es templada y la caminata invita a degustar algo fresco. Un «Jose Antonio» para mi acompañante. Un «Pisco Punch» para mi. ¿Sabían que es el primer cocktail creado con Pisco?

El pisco fue creado en el Perú como un recurso para sacarle la vuelta a un edicto real del Rey de España que prohibió la exportación de vinos nacionales. El aguardiente fue exportado a la California española y hasta principios del siglo XX fue consumida en la California estadounidense, hasta la implantación de la absurda ley seca de 1920. Los fundamentalistas y los moralistas se dedican a joderle la vida a los demás, olvidando que la salvación es una puerta estrecha e individual y no un ejercicio grupal. Ya se las verán con San Pedro cuando comiencen a empujar margaritas.

El Pisco Punch fue creado en San Francisco a mediados del siglo XIX , en el bar The Exchange, a manos del barman escocés Duncan Nicol, perfecta mezcla de contrabando, bohemia y creatividad. Pruebo un sorbo y… ¡supremo!… la pimienta molle le agrega un touch especial, un ingrediente que nunca he empleado en mis mezclas domésticas. Aprendí algo. Aquella tarde también aprendí muchas cosas y eso es signo de un día bien aprovechado.

Los trashumantes de la plaza caminan tranquilos, pensativos, agachados sobre brillantes pantallas. Aburridos policías charlan en las esquinas del palacio apoyados sobre escudos de plástico transparente. Pocos turistas deambulan entre los nativos. ¿Que pocos turistas se ven no? agrega mi acompañante. A pocos metros de nuestra mesa se levanta la mole gris del palacio de gobierno ¿o de desgobierno? La escena inevitablemente me lleva al bar Catedral y a Carlos Zavalita… ¿cuando se jodió el Perú?.

Desde el Museo del Pisco se observa, casi se puede tocar, una esquina de la sede del Ejecutivo, la misma que alberga al Consejo de Ministros. La tarde sigue avanzando, y el silencio de la plaza se rompe con el encendido de luces artificiales en el interior del edificio. La actividad en la PCM debe ser frenética en esto momentos – comento en voz alta. ¿Te puedes imaginar? el terremoto político de esta semana aun no termina y las consecuencias son inimaginables – agrega mi acompañante.

El Club de la Unión se yergue en la esquina opuesta de la plaza. Lima debe ser la única capital en la que la sede del poder comparte plaza con la sede del poder fáctico empresarial- reflexiono. Mi acompañante hace una rápida búsqueda en Google. ¡La cuota de ingreso al club es de cien mil dólares!- agrega con sorpresa. ¿Eso debe significar que tienen algo de poder no? – bromeo- ¿tendrán algo que ver con este chongo político? ¿Con esta nueva jodienda del Perú? ¡tu que crees! Lava Jato salpicó de mierda a medio Perú y sus grandes empresas, a todos los ex presidentes, la hija del mayor ladrón de la historia y dictador, políticos, periodistas y hasta los Graña pisaron cárcel ¡la élite empresarial peruana! por primera vez en la historia republicana y colonial – agrega mi acompañante. Entonces ¿el Perú se jodió nuevamente en diciembre del 2016?- pregunté.

¿Gracias a los gringos no? El Departamento de Justicia norteamericano pasó el talán a toda Latinoamérica. Un terremoto político y social nunca antes visto ni experimentado, que ha involucrado a la mayor parte del poder en el Perú ¿Creímos que podría haber justicia y castigar a los corruptos? ¡Ajá! el gobierno es cómplice, la fiscalía es cómplice, los abogados más encopetados son cómplices. ¿Alguien podrá administrar justicia de verdad en este país? ¿alguien podría gobernar con honestidad?

El Pisco Punch parece neutralizar las malas vibras que deben salir desde las ventanas de la PCM. Es como mirar un microondas desde adentro pero con un calor invisible. La actividad debe ser frenética, estresante. El presidente del Consejo de Ministros se juega, literalmente, la libertad. Un sorbo, fresco y relajante. La piña se combina perfectamente con el limón, la pimienta y el pisco. El escocés es un genio… como muchos de sus compatriotas. Un pueblo rudo, medio primitivo, subyugado por los ingleses por siglos y para colmo, serranos (Highlanders). En muchos aspectos, Escocia y Perú comparten similares características pero la gran diferencia la marca la educación. Durante el renacimiento y la ilustración, Escocia creó las más grandes universidades de su época: Glasgow y Edimburgo. Durante siglos han rivalizaron en calidad y en creatividad, creado las más brillantes mentes como Adam Smith, Lord Kelvin, Maxwell, James Watt, John Logie Baird, entre cientos de personajes que han hecho inmensos aportes a la humanidad. Al menos el Perú tiene miles de cocineros… y el pisco.

¿Cuando se jodió el Perú? Según Vargas Llosa -ha sido siempre- y tiene razón. En el Perú la historia da vueltas en círculos. Nos modernizamos pero no evolucionamos. Acabamos de finalizar el cuarto «Boom» económico de nuestra historia. El primero comenzó vendiendo mierda de pájaro y los restantes se han sostenido vendiendo polvo de minerales, polvo de pescado y polvo de cocaína. Hoy vendemos política hecha polvo y estamos destruyendo la oportunidad de hacer del boom económico algo más permanente, más duradero.

¿Cuando se jodió el Perú? El día que nacimos ya que sufrimos de conductas autodestructivas. El Perú necesita un psiquiatra.

El regimiento Domingo Nieto realiza el cambio de guardia del palacio. A lo lejos puedo observar la evolución de los pequeños soldados y sus brillantes cascos. La marcha es lamentable. Desacompasados, des sincronizados y con serios problemas para elevar la pierna a noventa grados como lo exige el prusiano «paso de ganso». Más parecen un grupo de futbolistas intentando patear una pelota con impulso. Pobres muchachos – comento- ¡en mi época me habrían castigado por marchar tan mal!

Todo lo bueno tiene su final y el Pisco Punch también. Doy el último sorbo con la esperanza que las últimas moléculas del elixir lleguen a mi boca -buenísimo- Con las justas me alcanza la plata de mis magras finanzas para pagar la cuenta, pero nos levantamos contentos de la mesa. La oscuridad comienza a cubrir la plaza y a pocos metros aparece un pequeño contingente policial para relevar a sus aburridos colegas, equipados con las armas y atuendos para sofocar cualquier protesta. ¿En serio tienen que resguardar a los sujetos que trabajan tras las ventanas del palacio, causantes de tantos males?-pienso- creo que la policía tiene cosas más importantes por hacer. La primera: servir y cuidar a la sociedad que paga sus sueldos.

Caminamos lentamente hacia la plaza como unos trashumantes más. Se acerca una pequeña niña con baratijas en la mano –colaborami con un ricuirdito para la siñorita, puis– ayer aprendí que en el quechua no existe el sonido de la e y que los limeños nos hemos burlado toda la vida de los serranos por esa peculiar forma de pronunciar el castellano. Que poco nos conocemos – reflexiono- somos como seres de otro mundo y nos tratamos con injusta hostilidad.

Es parte del Perú.

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