Poema a mi padre

Admiro a un hombre libre y justo

y que por ser culto es libre y feliz.

Admiro a un hombre como a ninguno,

que me levantó y alentó en todo desliz.

De mi vida hizo causa y horizonte,

noches y días de eterna inquietud,

lograron en mí ese hombre,

que mi padre ama a plenitud.

Será mi guía sempiterno,

en la luz y sombra de la vida.

Aquel que amó sereno

como la luz ama al día.

En las alturas forjaste tu cielo,

el cual bajaste con dulzura,

me lo diste sin recelo

ahora mi azul armadura.

Déjame que te obsequie esta canción

entonada con agradecimiento y admiración

y aunque la distancia nos separa ya

la distancia jamás será mayor que

la que existe entre mi mente y mi corazón,

o entre tu amada luna y mi admiración.

(La Joya 1 de mayo de 1991)

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