La crisis política en el Perú continúa inexorable y con posibilidad de deteriorarse aún más. Sorprendentemente, los factores económicos y sociales continúan con cierta estabilidad y solo afectados por los altibajos de la economía e inflación mundial, fenómeno extendido a los países latinoamericanos (con excepción de Bolivia). Sin embargo, de agudizarse más el problema político, la relativa y frágil estabilidad se verá afectada tarde o temprano.
Esta crisis política es causada por un Poder Ejecutivo que muestra serios indicios de corrupción y demostrada incapacidad de gestión. Un Poder Legislativo de altísima desaprobación popular debido a los evidentes intereses particulares a los que favorece y que distan de la exigencia ciudadana. En tercer lugar, una fiscalía nacional que intenta combatir la corrupción, pero con sospechosos antecedentes de nepotismo (favorecimiento a su hermana, jueza procesada por corrupción) y la posibilidad de tratarse de un lawfare o uso político de la justicia. Al ciudadano promedio solo le queda intentar entender la confusa situación nacional, a través de los medios de comunicación que también forman parte de intereses privados y grupos de poder. La objetividad es mínima o casi inexistente.
Es necesario entender el origen de este ambiente de enfrentamiento, hostilidad y confusión ya que determina las actitudes de la ciudadanía, a favor o en contra de uno u otro actor político. Conocer la verdad y las verdaderas motivaciones es imposible, por el momento y un inútil ejercicio de especulación.
El 10 de agosto, el presidente Pedro Castillo y el presidente del Consejo de Ministros Aníbal Torres, sostuvieron reuniones con varias dirigencias sociales en lo que parecía un acto deliberado de búsqueda de apoyo popular en “defensa del gobierno legítimo” y en contra de lo que denominaron “golpistas” contra su régimen. Sin embargo, la reunión no fue espontánea (había sido pactada y organizada con anterioridad en el marco del día de los pueblos indígenas el 9 de agosto) y coincidió con un agitado día para el gobierno. De otra forma no habrían podido llegar tan rápidamente a Lima decenas de dirigentes sociales de provincia. El allanamiento fiscal al Palacio de Gobierno (el 4° en un año) en búsqueda de la cuñada del presidente se había realizado apenas unas horas antes (la tarde del 09 de agosto), acto que precipitó la nueva crisis. En el transcurso del día y aprovechando la reunión con las dirigencias sociales, el gobierno lanzó el dramático llamado de ayuda para movilizar al “pueblo” y denunciar el acoso a la familia del presidente, simultáneamente, la cuñada presidencial, Yennifer Paredes, se entregaba voluntariamente en el local principal de la fiscalía, para sorpresa de todos. En pocas horas y con desacostumbrada celeridad, la fiscalía abrió la sexta investigación a Pedro Castillo.
Es relevante entender esta situación ya que no se debe subestimar la percepción popular ante los acontecimientos, las sospechas y los argumentos empleados por las partes en conflicto. Lo que el “pueblo” siente es: potencial escepticismo.
Paralelamente, el Congreso de la República intenta reunir las firmas para acusarlo de “traición a la patria” debido a las torpes declaraciones de Pedro Castillo ante el periodista Jorge Rincón de CNN hace meses, entrevista en la que se tocó el tema de salida al mar a Bolivia.
La gran convocatoria a las rondas urbanas del día de ayer y las grandes movilizaciones anunciadas en el centro de la capital fueron aún más desnutridas que las convocadas por la oposición y financiadas por el empresario Enrique Wong. A un año de la gestión, Pedro Castillo no ha logrado cumplir con las promesas electorales como la “Segunda Reforma Agraria”, la reactivación económica para paliar la inflación y el desempleo, ni siquiera logran adquirir los esperados fertilizantes que requiere (y han sido repetidamente prometidos) a los agricultores. La gestión de este gobierno da permanentes muestras de incapacidad y de necios nombramientos, perjudicando el desempeño y la eficiencia de las instituciones del Estado. Esto es un problema objetivo que es percibido por la sociedad – y también es formador de opinión-. De haber fallado las buenas gestiones del BCRP, de haber aumentado más la inflación y el tipo de cambio, Pedro Castillo ya no estaría en el poder. El hambre, el desempleo y los bolsillos vacíos son mejor argumento que las sospechas y motivaciones políticas.
Ante este panorama ¿el “pueblo” del imaginario castillista, es decir, los campesinos, los ronderos, pequeños comerciantes, gremio de maestros, etc. apoyarían a un sujeto que ha demostrado incapacidad en la gestión y muy serias sospechas de estar favoreciendo a su entorno nuclear (familia), inmediato (amigos) y extendido (chotanos)?
¿Las personas arriesgarían su integridad, situación económica (aunque precaria), y vida, por un sujeto que no ha sido capaz de atender sus necesidades?
¿Se gestaría una revolución a favor de un grupo de amigos que sostienen reuniones furtivas con empresarios son favorecidos en las licitaciones, con generales policiales que pagan por su ascenso, por amigos que terminan acusándose y traicionándose para salvarse del juicio y la cárcel?
El presidente de la Central Unitaria de Rondas Campesinas y coordinador de los Gremios Agrarios, Marino Flores Gonzales dio una accidentada entrevista en Radio Exitosa (10 agosto) Advirtió que “los medios de comunicación están adelantando -injustamente- juicios y conclusiones sobre la culpabilidad del presidente”, pero admitió lapidariamente que “hay corrupción”. “No somos defensa del presidente” agregó con escepticismo. Es probable que la opinión de Flores sea compartida por sus agremiados y que en el fondo perciban que la defensa de Pedro Castillo es un esfuerzo inútil y una apuesta peligrosa.
Hay demasiados indicios de corrupción y culpabilidad para poner la mano al fuego por este gobierno. La oposición no es mejor y su torpeza también es patente y la fiscalía está rodeada de sospechas y nepotismo, pero finalmente es la justicia la que deberá tener la última palabra en este laberinto de intereses y corrupción denominado “Política Peruana”.
