
Hay olores que estimulan, colores, objetos, y escenas que evocan recuerdos.
El sol matinal bañando los cristales de la habitación con mágicos destellos y sombras adorna la navidad del niño.
En la siempre gris Lima diciembre aleja la bruma y da paso al sol. Sol desde la mañana, sol desde el Este, con adecuado ángulo para bañar el hogar paterno.
En ese hogar la navidad se perfuma de esencia de pino, de un pinito natural primorosamente adornado con bolas multicolor de cristal.
El sol brilla con la alegría del niño rodeado de amor y de esperanzas. El sol acompaña el frenesí matinal de la sorpresa envuelta en coloridos papeles de velas, árboles, santa Claus, renos y nieve.
Pero en Lima, solo hay sol y hay alegría, como debe ser toda niñez.