Continúa la “operación especial en Ucrania”, guerra preventiva desatada por Rusia que viene causando indignación mundial. Sin embargo, la censura de la prensa, en pleno siglo de la información, dificulta mucho conocer la verdad de los acontecimientos. Luego de 12 días de combate, el avance Ruso parece disminuir. El sábado 5, domingo 6 y lunes 7 se detuvo el combate con la finalidad de permitir la evacuación de civiles de Maripoul, Kharkiv y Kiev en seis corredores humanitarios. En la confusión del combate, las partes acusaron ataques durante la evacuación de civiles. Si bien las fuerzas rusas están compuestas por el ejército regular, estas se complementan con las fuerzas separatistas de Donetsk y Luhansk. Por el lado ucraniano, las fuerzas están compuestas por el ejército regular de este país, por fuerzas nacionalistas (como el batallón Azóv, abiertamente fascista), pero también están llegando a combatir fuerzas compuestas por mercenarios de todo el mundo. Es de suponerse que sea muy difícil mantener unidad de comando en esta complicada guerra.

La prensa evita mostrar directamente el combate, el lado ruso realiza propaganda de una supuesta superioridad tecnológica. La prensa occidental (la que vemos en Perú), centra su atención en los efectos humanitarios llenando los reportes de imágenes de ucranianos evacuados. El ejército Ucraniano se manteniente “invisible” a la prensa. En las redes sociales se puede encontrar cierta información de los combates, las muertes y el horror de lo que vendría a ser una guerra fratricida, de eslavo contra eslavo.

Las rondas de negociaciones continúan, aunque los resultados son mixtos y estarían cobrando víctimas entre los negociadores, como el banquero ucraniano asesinado en Kiev por supuesta “traición”.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, además de solicitar su inmediato ingreso a la UE, insiste en solicitar a la OTAN una “zona de exclusión aérea”. La OTAN y la UE han declinado a ambos pedidos. Una zona de exclusión y admitir a Ucrania como miembro de la UE constituye lo único que se puede garantizar en estas circunstancia: que la OTAN se enfrente a Rusia directamente y el inicio de la tercera guerra mundial.

Estados Unidos y sus socios europeos pretenden ejercer presión económica sobre Rusia, pero lo único que están logrando es crear inflación global. China, India, Irán y Turquía (nuevo jugador geopolítico importante) mantienen una expectante distancia. China ha anunciado que “seguirá negociando” con Rusia. Países como Japón, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur seguirán comerciando con Rusia. Es probable que las “sanciones económicas de occidente” no afecten a Rusia. Europa demuestra que no ha aprendido nada luego de dos espantosas guerras.
La guerra es oportunidad de negocio y eso lo sabe muy bien Estados Unidos quienes envían generosas cantidades de armas a Europa y a Ucrania, armas que requieren de materia prima para su fabricación.

La guerra también trae oportunidades. El precio del GN, cobre, níquel, y otros commodities sigue subiendo al igual del de los alimentos básicos. El Perú tiene una buena oportunidad de vender productos a precios muy elevados, pero el beneficio dependerá de que termine la “guerra política” en la que estamos perdiendo el tiempo.
