Que el gobierno de Pedro Castillo sería malo, es el corolario de una crónica anunciada desde hace meses. Que la candidata Keiko Fujimori no habría sido mejor gobierno, las dudas se despejan con sus propias palabras del sábado, insistiendo en sostener el mito del fraude electoral. Hoy se vive las consecuencias de una desastrosa primera vuelta electoral en abril del 2021.
Hace unos días la OEFA, había prohibido realizar actividades de desembarco a la refinería La Pampilla productora del 40% de los combustibles precipitando su escasez en el país, en la industria naviera y en las actividades aeroportuarias. La irracional y desproporcionada medida suscitó mensajes de alarma, incluso la de varias naciones, alertando del inminente desabastecimiento de combustible a las aerolíneas. LA OEFA tuvo que suspender la disposición y permitir el desembarco de combustibles por 10 días.
La ex premier, exministros y el ex secretario del despacho presidencial denunciaron la existencia del “gabinete en las sombras”, se trata de un grupo de asesores empoderados y cercanos al presidente quienes estarían tomando las decisiones de facto en el gobierno. El viernes 4, Pedro Castillo dirigió un mensaje a la Nación que ha reaccionado con una crítica generalizada a su gobierno, y arroja evidencias sobre su incapacidad, ignorancia y soberbia que le impiden reconocer obvios errores.
Esta semana el gobierno debe nombrar un nuevo gabinete ministerial. Sería la última oportunidad de mandatario para formar un equipo probo y profesional, aunque será muy difícil que profesionales de alto nivel arriesguen su prestigio con un presidente voluble, informal e ignorante en funcionamiento básico de la administración pública.
Una serie de reformas políticas e institucionales peligran en estos momentos:
- Derechos de la mujer y minorías.
- Educación moderna, liberal y de base técnico-científica.
- Instituciones universitarias de alto nivel profesional.
- Esfuerzo concertado en la lucha contra la corrupción sistémica en el Perú.
- Lucha contra la delincuencia.
- Reforma y profesionalización de la Policía Nacional.
- Ordenamiento del tránsito y el transporte público en la ciudad capital.
- Todo esfuerzo contra la ilegalidad e informalidad.
- Reforma del sistema de partidos y mejoramiento de la representación nacional para el funcionamiento del sistema político republicano.
- Proyectos de inversión tanto extranjera como nacional debido a la incertidumbre política.
De las decisiones de esta semana depende la estabilidad de la Nación que, pasa de ser un “ejemplo de crecimiento y desarrollo” de la región a ser el protagonista de un nuevo suicidio político, acto que no es ajeno a nuestra mediocre historia bicentenaria.