De gatos y jamones

Cuando Jim Davies creó a Garfield se basó en las observaciones que realizaba a su propio gato. Dudo que el gusto por las pizzas del gato Garfield sea completamente cierto, sin embargo el gusto por algunos ingredientes cárnicos si es posible.

Desde hace más de 4 años me acompaña en casa Whisky. Cuando lo recogí con mi esposa era el gato más paupérrimo de la camada de hermanos con padre desconocido (y ciertamente techero). Whisky cabía en la palma de una mano o en interior de un zapato. Que cola tan adefesiera, era el comentario permanente de la madre putativa. Whisky creció en base a una dieta de paté de hígado de pollo, amorosamente preparado por la abuela (que a la sazón lleva la chapa de «gata»), comida gatuna enlatada más cara que mis frejoles y alguno que otro bocadillo improvisado. El crecimiento del gato fue impresionante y la cola adefesiera se convirtió en un hermoso penacho peludo que luce como orgulloso soldado en desfile.

Hoy en día Whisky se ha convertido en un hermoso miembro de la familia que incluye a dos hermanos perros, cuya relación es magnífica y a veces de amor-odio con su canina hermana. Pero eso es normal en las relaciones fraternales.

Desde hace un poco más de un mes Whisky ha dejado el alimento seco comercial y ahora engulle, si, solo así puedo explicar el apetito felino que se observa, comida preparada en casa con simples ingredientes al alcance e todos (la explicación de las razones del cambio de alimentación será materia de otro texto que con seguridad, será de interés y dará lugar a polémica entre los amantes de las mascotas).

Lo interesante es que observo en Whisky las actitudes que Jim Davies observó en sus mascotas. Si Garfield se obsesionaba con las pizzas, Whisky se obsesiona con el jamón. Ante cualquier ingreso a la cocina y apertura del refrigerador, el felino salta a la mesa contigua para indagar que alimentos son sacados. Cuando aparece un sandwich el gato extiende la garra derecha (es diestro) para que se le acerque el emparedado y olfatear su contenido. Cuando se corta el jamón estamos obligados a cerrar la puerta de la cocina bajo riesgo de merodeo y hurto.

La madre piadosa, corta pequeños pedazos de jamón que son amorosamente devorados por un ser parecido a un tigre en miniatura. Solo bastaría dibujarlo y agregarle un texto interpretativo, porque las mascotas se comunican muy bien con gestos, con actitudes, y con pequeños o grandes sonidos.